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Cuando a Carolina la abandonó su esposo —después de 27 años de matrimonio—, su estado de salud cambió. Esta residente de Santa Clarita empezó a padecer gripes constantes y a tener salpullidos en los brazos que le provocaban una continua picazón. Siempre había sido una mujer sana, pero de pronto su sistema inmunológico también parecía haberla abandonado.

No es la única que al atravesar por situaciones personales difíciles se enferma con más facilidad.

Lo que sucede es que la relación que existe entre la salud de nuestro cuerpo y las emociones es muy estrecha. Esto lo aseguran varios expertos, entre ellos la doctora Selene Portillo, especialista en medicina alternativa con práctica en Los Ángeles y Centroamérica.

"Cada ser humano —independientemente de su cultura, idioma, religión o raza— necesita expresar lo que siente a través de este vehículo llamado cuerpo. Esto nos convierte en seres emocionales; por eso la emociones son tan influyentes en nuestro estado físico", dice.

Para aclarar este punto, la experta explica cómo surgen estas emociones. "Al nacer, el primer contacto visual y la primera caricia que recibimos proviene de nuestra madre. Esos momentos pueden marcar positiva o negativamente nuestra vida, ya que generalmente la ternura del ser humano se aprende de la madre o de la persona más cercana que adoptó este papel durante los primeros siete años de vida de cualquier persona".

Portillo afirma que estos primeros siete años son importantes porque definen la personalidad. "Pueden influir las mejores experiencias de amor, cariño, respeto, aceptación, elogio, etc., así como también podrían influir experiencias de odio, rechazo, maltrato físico, psíquico o abuso sexual", dice.

"De todo esto depende que la persona sea o no un buen aporte a la sociedad, y hasta que tenga un buen o mal estado de salud".

Sentidos y emociones

Tanto en las emociones placenteras como en las desagradables intervienen los cinco sentidos (visión, oído, olfato, sabor y tacto) y también el sistema nervioso.

"Quién me puede negar que cuando nuestros ojos ven al ser amado se alborota una sensación de ‘mariposas’ en el estómago, que brillen nuestros ojos, queramos tocar, abrazar y besar a esa persona y hasta podríamos escribir los versos más bonitos", dice Portillo a modo de ejemplo. "Asimismo, no podemos negar que cuando tenemos miedo a los terremotos por ejemplo, gritamos, lloramos, corremos... manifestamos todo lo opuesto".

Según la experta, esto demuestra que el sistema nervioso y los cinco sentidos funcionan conjuntamente con las emociones.

¿Y la salud?

Portillo asegura que el sistema nervioso es el centro del bienestar físico, por lo tanto, nuestras enfermedades también dependen de emociones negativas como el miedo, el odio, el rencor, el resentimiento, la angustia, la pérdida y otras.

"Sucede que en estos momentos la glándula suprarrenal secreta un exceso de adrenalina, inositol y otras hormonas que hacen que aumente la frecuencia cardiaca, presión arterial, respiración, los movimientos intestinales y hasta pueden provocar la muerte", dice la doctora de medicina alternativa.

"Este torrente de emociones negativas contribuye a que poco a poco nuestro cuerpo se deteriore y produzca un desbalance en el sistema inmunológico", comenta. "Esto causa enfermedades crónicas o degenerativas como diabetes, insomnio, depresión, obesidad mórbida, cáncer y otras".

Al respecto, , en su best seller Usted puede sanar su vida, la autora y motivadora Louise L. Hay coincide en que debemos nutrir y alimentar la totalidad del ser: cuerpo, mente y espíritu, y propone comenzar por el cuerpo.

"Tenemos que trabajar con la nutrición, aprender la relación que hay entre nuestra elección de alimentos y bebidas y la forma como nos sentimos. También tengamos en cuenta las hierbas y vitaminas, la homeopatía y los remedios florales de Bach", afirma la popular autora.

Ya basta de sufrir

Sin duda, existen métodos terapéuticos que ayudan al paciente a sanar en forma emocional, espiritual y física.

"Los remedios como las flores de Bach o del Mediterráneo, la meditación, el yoga, tai chi, la buena alimentación, la oración, etc., son métodos que están al alcance de todos, independientemente de credo, raza, idioma o sexo", comenta Portillo.

Asimismo, Hay propone que se practique el perdón y amor incondicional, ya que estas disciplinas espirituales ayudan a fortalecer nuestro bienestar.

Portillo concluye: "La mejor medicina siempre será el amor a sí mismo y a los demás, el perdón, la felicidad, el olvido, una buena autoestima, en fin, un encuentro consigo mismo y con la espiritualidad. De este modo provocas un balance energético, emocional y físico que finalmente repercutirá en tu salud".