‘Querer es poder’, dice el dicho, pero cuando se trata de infertilidad, querer concebir un hijo con todas tus fuerzas no es suficiente.
Carmen Martínez Jover es una exitosa pintora y escritora. En su libro Quiero tener un hijo, cueste lo que cueste comenta su experiencia de esterilidad. "Lo lógico era casarme y tener hijos. Una cosa llevaba a la otra".
Diez años pasaron del inicio de su matrimonio al momento en que decidió hacerse estudios de capacidad reproductora. Las noticias no fueron buenas para ella: "Me detectaron un quiste del tamaño de una toronja, perdí un ovario en la operación. El quiste reventó y tuve problemas de endometriosis por varios años".
"Endometriosis, factores hormonales y conteo bajo de esperma son algunos de los factores que causan infertilidad", afirma el doctor Jeffrey Steinenberg, director de The Fertility Institutes, en Los Ángeles.
"Mujeres menores de 35 años que tienen relaciones en sus días fértiles sin ningún tipo de protección y no han logrado concebir, posiblemente tengan problemas de fertilidad que deben tratarse cuanto antes", comenta Steinenberg.
Según el médico, tener problemas para concebir no significa que nunca se tendrá hijos. Significa que se necesita ayuda.
Carmen dejó pasar una década para ir al médico. "Usé anticonceptivos, quería tener éxito profesional. Cuando estuve lista, pasaron años sin quedar embarazada. Me arrepentí de cuidarme, ¿por qué no consulté con un médico antes?".
Pudor y machismoEn la comunidad hispana, el pudor para tratar temas de fertilidad se aúna al machismo.
"Ser estéril es malo en cualquier cultura, pero en la cultura hispana es especialmente malo", comenta el médico a Contigo.
"El hombre no acude a las citas pues asegura que el problema no es de él. Por su parte, la mujer tiene pena de preguntar, se avergüenza de su condición", afirma Steinenberg.
Según los expertos, el 50% de los casos de infertilidad proviene del varón.
"Podemos pasar horas hablando con la mujer, que está en perfecto estado, mientras el hombre no está produciendo esperma. Por ello el hombre debe presentarse también con el especialista", indica Steinenberg.
Quiénes tienen dificultadLos hombres que consumen esteroides, realizan actividades físicas extenuantes, fuman, usan baños sauna, entre otras actividades, muy probablemente presenten conteo bajo de esperma, que se puede tratar fácilmente.
Por su parte, las mujeres que se han practicado abortos, son anoréxicas o bulímicas, tienen quistes o tumores en la matriz también son propensas a tener dificultades para concebir.
Además de ello, existe un problema hormonal frecuente en mujeres hispanas llamado síndrome de ovario policístico (PCOS), que es causa común de infertilidad.
Sus síntomas son: obesidad, acné, períodos menstruales irregulares, vellosidad abundante en cara, pecho y vientre, además de presentar dificultad para lograr el embarazo.
El doctor Steinenberg recomienda que si tiene estos síntomas, acuda a su médico, ya que es una enfermedad que sin tratamiento puede incluso causar cáncer cérvico-uterino, pero con el tratamiento adecuado puede controlarse.
‘Enfermedad’ silenciosaAunado al problema físico, las parejas que se someten a tratamientos de fertilidad enfrentan distanciamiento de la relación con su pareja y la sociedad.
Se convierte en una enfermedad silenciosa, que se suma a bromas pesadas y comentarios insensibles.
"Te sientes lastimada, puedes llorar por días. Eso te aísla de la gente", dice Carmen.
Además, ahora hay un médico de por medio, que dice cuándo tener intimidad. "A menudo, el día que debíamos estar juntos, peleábamos. La chispa se perdió", dice Carmen.
"Tener un hijo se me volvió obsesión. Me alejé de mi esposo y familia, mi vida giraba en torno a un bebé".
La claveSegún Steinenberg, la clave de un tratamiento de fertilidad es la verdad: "Un paciente bien informado, con el médico indicado, sabe qué esperar y eso previene problemas emocionales".
"Tratamos el problema físico", dice Steinenberg. "Planteamos a las parejas un esquema de tiempo y procedimientos, sin falsas expectativas".
Carmen se desahogaba a través de la pintura. "Pintaba y los escondía", confiesa acerca de sus cuadros. "Plasmaba lo que pasaba en mi corazón, era mi consuelo".
"Los tratamientos involucran grandes cantidades de hormonas que vuelven inestable emocionalmente a la mujer. El hombre debe apoyarla", comenta Steinenberg.
El médico recomienda "no separarse, ser fuertes", pues al final todo eso pasará y tendrán en sus brazos la recompensa.
Según las estadísticas, de un 15% a un 20% de las parejas en el mundo que quieren tener hijos no pueden lograrlo sin ayuda.
De esas parejas, el 99% de los casos lo logra en los primeros tres meses de tratamiento, según indica Steinenberg. No fue el caso de Carmen. Al cabo de más de 15 años de tratamiento, ella decidió adoptar. El trámite fue lento y rebosante de requisitos, que hoy son una bendición de nombre Nicole.
"Si volviera a empezar, cambiaría mi falta de información, evitaría encerrarme en mi depresión sin buscar ayuda, pero no cambiaría por nada a Nicole. Si hubiera nacido de mi vientre, hubiera sido ella", concluye Carmen.








