"Encontramos los mismos beneficios cuando había 26 grados y era un día soleado de verano, que en días de enero con una temperatura de menos 4 grados", apuntó Bergan, "la única diferencia fue que los participantes disfrutaron más las caminatas de primavera y verano que en los días fríos de invierno".

Otra de las teorías que han constatado es que mostrando imágenes urbanas y de naturaleza el efecto es el mismo: la naturaleza relaja y favorece la concentración. EFE