Para algunas familias que viven en lugares de Chicago considerados "food deserts" o desiertos alimentarios porque no hay comercios cerca que vendan frutas, vegetales, carnes y lácteos frescos, su única opción es desplazarse en autobús o en auto hasta los grandes supermercados o terminar abusando de las comidas rápidas.
Un grupo de activistas realizan un esfuerzo por enseñar a las familias a cocinar platillos sencillos y saludables con ingredientes que pueden conseguir en la tienda de la esquina, la bodeguita o incluso hasta en las licoreras que también venden alimentos.
Las organizaciones comunitarias involucradas en la iniciatia son Neighbors Project, e Inspiration Cafe, junto con la organización nacional Share our Strenght.
La cita fue el pasado viernes 25 de abril en el local de Inspiration Cafe, cerca de la parada de la línea roja de Wilson, en el barrio de Uptown -norte de la ciudad-.
Camille Finley, profesional en salud y vida saludable e integrante de "Share our Strenght", fue la chef que dirigió la clase de cocina, en la que participaron jóvenes y adultos, en su mayoría mujeres.
"¿Alguien es alérgico a algo?", pregunta Finley, y una de las asistentes responde que es alérgica al gluten.
Luego Finley explica que lo primero que prepararemos será un pan de banano, que es lo que tarda más en cocinarse. Este postre siempre es una buena opción para usar los bananos que empiezan a malograrse.
Mientras una de las adolescentes que aprende a cocinar baña mi pantalón y zapatos con harina, los demás se concentran en picar los vegetales y preparar la carne molida que se usará en una salsa roja con pasta.
En pocos minutos todos estamos aspirando los deliciosos aromas que salían de las ollas en el Inspiration Cafe, un lugar donde también se da entrenamiento en cocina a personas desamparadas de la comunidad y en el que funcionan además otros programas para ayudar a quienes viven en necesidad.
Los "Cheetos" no se ponen malosAriel Diamond, co-gerente del Food and Liquor Project de la organización Neighbors Project, explica a La Raza que el fin del proyecto es instar y animar a las pequeñas tiendas de abarrotes y licoreras que venden alimentos a que provean más comida saludable, frutas y vegetales frescos, porque no hay muchas opciones para los vecinos aparte de las grandes cadenas de supermercados.
El proyecto empezó en junio y algunos de los logros son haber establecido buenas relaciones con algunas tiendas de abarrotes. Los obstáculos que enfrentan estos comercios, detalla Diamond, son que se trata de alimentos perecederos.
"Los 'Cheetos' no se ponen malos; pero las manzanas sí. Entonces los dueños de estos comercios compran frutas y vegetales pero si no los venden a tiempo pierden su dinero. Otro obstáculo tiene que ver con la demanda, porque la gente no suele comprar estos productos en estas tiendas, no las suelen ver como una opción", agrega.
Diamond dice que una de las pocas opciones en el barrio de Uptown era el Supermercado El Rey, que solía estar en la avenida Broadway, cerca de la Argyle; pero cerró.
"Una opción que permanece es la S&L Pantry, en la Sheridan y Lawrence; este tipo de tiendas son con las que queremos trabajar. Queremos ver más opciones saludables de productos en las pequeñas tiendas para no tener que ir a Jewel", comenta la joven.
¿Por qué? ¿Qué tienen de malo el Jewel o el Dominicks?, le pregunto.
"Bueno, en primer lugar el acceso; no todas las personas viven cerca de ellas y lo otro es que tienden a ser más caras. Además, no son propiedad de gente de la comunidad; casi todas estas pequeñas tiendas ubicadas en Uptown son propiedad de inmigrantes, la mayoría provenientes de Oriente Medio y muchas son manejadas por familias, el hijo trabaja allí, el hermano... son fuerzas positivas en la comunidad", responde.
"Puede ser que S&L Pantry, por ejemplo, no se vea muy bien desde afuera, pero adentro encuentras pasta, especias, legumbres, comida buena. Si la ves por fuera, es una tiendita un poco 'wacky'; pero adentro es completamente diferente", defiende. ©La Raza






