La decoración de pasteles se ha vuelto muy sofisticada, al grado de no querer saborear un delicioso pastel para evitar desbaratar el diseño. Algunos son tan hermosos que uno se siente tentado a guardarlos para adornar alguna parte de la casa.
A muchas personas no les interesa lo que pagan por obtener una obra de arte culinaria, pero hay a quienes les gustaría estar del otro lado: hacer sus propios diseños, obtener un ingreso extra o hacer de esto su profesión.
Connie Vásquez es una decoradora de pasteles que imparte clases en un colegio comunitario, es alumna de otro y ha ganado varios premios de la Federación Culinaria Americana en Las Vegas por sus diseños.
Vásquez dice que ahora escalará otro nivel de la competencia, donde los retos son mayores.
Mientras se prepara alcanzar su meta, imparte clases para transmitir su aprendizaje a quienes, como ella, comenzaron con la ilusión de hacer de este arte un pasatiempo.
"Es una labor pesada, pero al mismo tiempo relajante y llena de satisfacciones", comenta la guatemalteca.
Decorar un pastel es como ser un escultor, un pintor, un diseñador o todo junto. Se requiere de gran creatividad y paciencia para ser un pastelero, porque los clientes no sólo reconocerán su trabajo por el diseño, también por el sabor que, al final de cuentas, es lo más importante en un pastel.
"Todo es importante: que el pan quede sabroso y que la decoración tenga un sabor agradable, una consistencia suave, no sólo que sea un diseño creativo", dice Vásquez, quien da clases de decoración de pasteles en el Colegio de la Ciudad de Los Ángeles (LACC).
El chef Rudy García, que imparte clases de cocina en el Colegio Mission de Los Ángeles, en Sylmar, y es maestro de Vásquez, dice que una persona puede llegar a ser un buen panadero y decorador de pasteles, aunque algunos logran perfeccionar sólo uno de esos campos.
La preparación del pan debe ser la adecuada y exacta porque de lo contrario por muy creativo que sea, la decoración no le dará resultado.
"La gente que no tiene la experiencia comete muchos errores al cocinar un pan, sobre todo al no saber fijar la temperatura correcta", explica García.
Vásquez agrega que muchas personas abren con frecuencia el horno para verificar si el pan ya está cocido o siguen al pie de la letra las instrucciones de las cajas de harina preparada, que no siempre son precisas.
Las clases que imparten Vásquez y García son un complemento. García explica a sus alumnos todo lo referente al tipo de harinas, a la variedad de panes y postres y al manejo de la temperatura.
Vásquez —aunque también da recomendaciones de cocción— trata específicamente el tema de la decoración.
Todas las clases son por niveles, así que si desea formar parte de este grupo de estudiantes, no necesita tener conocimiento sobre este arte y puede iniciarse en esa aventura de preparar un pastel hasta diseñarlo.
"En mi clase iniciamos desde un pastel pequeño hasta uno que puede ser para una quinceañera o una boda", explica.
Les muestran los diferentes ingredientes de decorar un pastel, lo más sofisticados y famosos roller fondant, también trabajan el pastillaje, flujo de colores, flores de royal icing y algunas otras de pastas de goma (gum paste).
También lo que está muy de moda: pasteles formados por los conocidos en inglés como cup cakes, que son pequeños panqueques.
En esta ocasión le hablaremos de lo básico en la decoración. Si usted quiere aprender algo nuevo o le gusta el arte culinario y quiere ponerse a prueba en casa, ¡inténtelo!






