Norma Salazar nunca pensó que las horas que pasó de niña con su madre horneando pasteles de cumpleaños y galletas marcarían su vida profesional. Hoy es una chef certificada en el campo de la repostería e instructora en una escuela culinaria de Los Ángeles.
Tampoco pensó que la mezcla de olores y sabores, producto de los ingredientes mexicanos y angloamericanos que estuvieron siempre presentes en la cocina de su casa, le proporcionarían la particular habilidad de preparar pasteles de boda y postres exóticos que han deleitado el paladar de conocidas estrellas del cine, la música y la farándula, como lo son Celine Dion, Donatella Versace, Sylvester Stallone, Elton John, Mariah Carey, Ricky Martín y Eddie Murphy.
Salazar arribó al mundo el 4 de febrero 1965, en Long Beach, California. Su origen mexicano viene de sus abuelos, quienes nacieron en Guadalajara, México, e inmigraron a Estados Unidos.
"Por eso, en mi hogar siempre estuvo presente el sabor de los panes mexicanos, como las conchas".
Señala que su pasión es preparar, esculpir y decorar pasteles con diferentes tipos de pastillaje. "Es un arte que requiere de creatividad, cálculo y paciencia", afirma la entrevistada, quien a la edad de 21 años obtuvo su diploma de chef del Colegio de la Ciudad de Long Beach.
Según cuenta, su educación culinaria tiene la base de la cocina francesa que domina y le abrió las puertas de la Federación Americana de Culinaria, la sociedad de chefs franceses La Toque Blanche y muchos otros. Cuando se trata de hornear, son "los sabores de la cocina latina" los que la inspiran.
"La canela, la vainilla, el chocolate mexicano, la guayaba, el mango, la piña y otras frutas tropicales son los productos latinos que más uso en la preparación de postres y pasteles", comenta la entrevistada.
Su habilidad para crear pasteles con decoraciones esculturales de azúcar y chocolate la han hecho ganadora de numerosas medallas y trofeos de concursos internacionales de repostería y culinaria. Igualmente, la llevaron a ser uno de los chefs que prepararon el pastel del 50 aniversario de la calle Rodeo Drive, de Beverly Hills.
Su creatividad le permitió crear también un postre muy especial para una cena de compromiso. "Era un pastel de chocolate que hice cuando trabajaba en el Queen Mary para una persona distinguida de Los Ángeles, que me pidió que incorporara el anillo de compromiso —con un diamante de mucho valor— dentro del postre de la cena. Pienso que hasta el momento, hornear ese postre ha sido uno de los momentos de más tensión de mi carrera. Primero, porque temía que al anillo se fuera a dañar con el calor del horno y segundo porque la novia encontró el anillo en la última cucharada que se llevó a la boca".
Salazar comparte sus conocimientos culinarios con estudiantes de la Escuela de Artes Culinarias de California, en Pasadena.
"Me siento feliz de ser chef. Particularmente, cuando a diario siento el olor a pastel recién horneado que se esparce por los pasillos de la escuela", acota Salazar. "También me siento realizada con el desarrollo que he tenido en una profesión dominada más que todo por hombres".






