Los habitantes de la región deben de estar preparados porque la plaga de mosquitos que ahora se sufre aumentará, subrayó George Ramírez, director de Salud Ambiental en McAllen.
Ramírez precisó que a pesar del gran número de insectos, la posibilidad de contagiarse de enfermedades como el dengue, encefalitis y meningitis es mínima.
"Comprendemos a los vecinos, esto es una situación molesta, sobre todo porque se trata del llamado mosquitos texano, grande y fastidioso", añadió. Sin embargo, informó, no se están realizando fumigaciones, ya que las condiciones del clima no lo permiten.
"No sería efectivo si fumigamos en este momento..., con la humedad y las lluvias la medicina no tendría ninguna efectividad", agregó. "El costo de una fumigación representa un gasto de entre $30,000 y $50,000, así que hay que ser cautelosos".
Se tendrán más mosquitos, reiteró, por lo que invitó a las personas a que tomen precauciones. Una vez que se inicie la fumigación el problema se reducirá, pero no se acabará sino hasta noviembre.
"Algo muy importante es que se cuide a los perros que se tienen en los patios, existen repelentes para ellos, de lo contrario podrían adquirir el llamado gusano del corazón que les podría costar la vida", observó.
Eduardo Olivarez, director de Salud del Condado de Hidalgo, aseguró que una fumigación con el uso de un avión está descartada por el momento, ya que se habla de un costo aproximado de $2.5 millones.
"Desde hace 10 años no veíamos esto porque no habíamos tenido tanta lluvia", expresó.
Se está haciendo frente a la situación, aclaró, "pero no podemos estar fumigando todos los días porque si no los mosquitos se harían inmunes a la medicina".
Esta invasión de mosquitos, informó, durará tres o cuatro meses más, ya que las lluvias seguirán. "Ahorita lo que estamos haciendo es acudir a los lugares del condado donde se tiene agua estancada y se pone una medicina para atacar los huevecillos en esos lugares", indicó.
Olivarez precisó que los mosquitos están más activos en las primeras y últimas horas de cada día, de ahí que las personas deben de abstenerse de salir en ese tiempo.
"Pedimos que todos los residentes tomen sus precauciones, sean responsables por la limpieza de sus patios y solares y eviten tener agua estancada en botes y llantas", puntualizó.
Erick Garza vive en Granjeno, Texas, desde hace casi 60 décadas y nunca había visto una plaga de mosquitos como la que se tiene ahora en el sur de Texas. El hombre decidió cortar de inmediato el pasto del jardín de su hogar, ya que esta es una de las recomendaciones hechas por las autoridades de salud.
Sin embargo, unos cuantos minutos bastaron para que la labor que realizaba se volviera un calvario, ya que decenas de mosquitos no dejaron de acompañarlo.
"Tengo toda mi vida viviendo en esta ciudad (Granjeno) y nunca había visto algo como esto, salí a cortar el pasto, tengo repelente y aún así los mosquitos no me dejan en paz", comentó Garza. "Estamos hablando no de 10 o 15 mosquitos, esto ya es una plaga y se debe hacer algo".
Gilberto Mancillas optó por realizar labores de limpieza en el exterior de su hogar, así que con lentes, un trapo que cubría su cabeza y una gorra, salió de su vivienda. "Al igual que todos los que vivimos en esta área de Texas puedo decir que esto ya es insoportable, ya no es suficiente un repelente", indicó.
Se sabe, dijo, que se vive en un lugar en donde se tiene este problema con los insectos, pero nunca se había llegado a este grado.
En la ciudad de McAllen, familias que viven en complejos de departamentos enfrentan condiciones insalubres debido a que propietarios han dejado en el olvido la limpieza necesaria en este tipo de unidades.
"Tenemos muchas basura de muebles y colchones que ya lleva meses y nadie viene a recogerla. Además se tienen botes de basura, pero ahora éstos están llenos de agua", externó María Mendoza, quien vive en los departamentos ubicados en el 4401 de Nolana.









