El aumento en los precios de alimentos y gasolina ha ocasionado que un mayor número de familias acuda para afiliarse al Programa de Cupones para Alimentos.
Aunado a lo anterior, habitantes del sur de Texas optaron por buscar esta ayuda una vez que el huracán Dolly arrasó con sus pertenencias, situación que ocasionó que la economía sus hogares se deteriorara.
Ana Martínez, originaria de Veracruz, México, acudió a las oficinas de la Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas (HHSC) para su entrevista en la que se le definiría si su petición sería autorizada.
Al igual que muchas familias, subrayó que el dinero en el último año parece no tener el mismo valor adquisitivo, ya que el aumento en la comida y la gasolina no va a la par del incremento en salarios.
"Mi esposo trabaja como mecánico y antes con lo que él ganaba la íbamos pasando, ahora ya no se puede porque todo ha subido, antes el huevo estaba a un dólar la docena, ahora ya aumentó 50 centavos más", comentó.
Martínez recibirá $162 cada mes, cantidad que le será depositada en su cuenta, accesible con una tarjeta de plástico (tipo tarjeta de débito). A decir de ella, este dinero será de gran apoyo para la compra de alimentos para su familia.
"Hace 9 años que llegamos a este país, como todas las personas batallamos mucho en un principio, ahora que pensábamos que todo iba bien subieron los precios de los alimentos", agregó. "No tenemos carro, pero cuando tenemos la necesidad de pedir uno prestado hay que ponerle gasolina y eso cuesta mucho dinero¨.
El panorama parece ser el mismo para la familia de Magaly Guzmán, quien también se dio cita para solicitar la ayuda para la compra de alimentos.
"La comida ya está por las nubes y yo no puedo trabajar por mis niños que tienen 4 y 7 años, sólo mi esposo está en una compañía que corta árboles¨, dijo.
Todo está aumentando, precisó, "el puro arroz, el huevo, el pan, vaya lo básico, ya están muy caros".
Henry J. Howell, coordinador de la Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas (HHSC), informó que efectivamente se registró un aumento en el número de solicitudes de estampillas de comida desde que empezaron a subir los precios de la gasolina y de los alimentos.
Antes había familias que calificaban para este apoyo, explicó, pero no acudían porque se organizaban con lo que ganaban, pero ahora que la economía no anda bien, la personas están en apuros.
Explicó que para brindar este apoyo a los solicitantes se evalúan diversos factores como lo son los ingresos netos y el número de miembros en cada familia, además de que se tiene que ser ciudadano o residente legal de Estados Unidos.
Pero si no se tienen documentos hay opciones. "Muchas personas no saben que si tienen hijos nacidos en este país pueden aplicar en nombre de ellos", resaltó Howell.
Cada caso es particular, refirió, de ahí que se hacen entrevistas individuales, porque hay situaciones que los pueden descalificar como lo es el tener antecedentes penales.
Comentó que a diferencia de otros puntos en el sur de Texas, desde hace más de 6 años ya no existen las llamadas 'estampillas', sino que ahora el dinero es depositado en una tarjeta de plástico que es usada por los beneficiados.
"El dinero que se le da a las familias es permanente, se dan los recursos hasta que la persona mejore en su situación económica", indicó. Tras el azote del huracán Dolly, finalizó, hubo un aumento en la cantidad de gente que vino a la oficina para solicitar este apoyo, de ahí que se pidió respaldo con personal de otras regiones como San Antonio.
El programa de Cupones para Alimentos (food stamps) del Departamento de Agricultura es un programa de asistencia de alimentos y nutrición que ayuda a individuos y familias de escasos recursos. Al menos 26 millones de personas, casi el equivalente a la población de Venezuela, reciben alimentos a través de esta iniciativa. Pero sólo el 51% de hispanos que califica para este programa recibe sus beneficios, comparado con el 73% de los afroamericanos o el 58% de los blancos, según cifras del gobierno federal.
Para recibir beneficios el ingreso mensual bruto de una persona no debe exceder $1,107. Si el hogar incluye una persona de 60 años o mayor o una persona incapacitada, sólo hay que cumplir con el ingreso neto de $851 mensuales.
Los ingresos brutos son los ingresos totales, antes de descontar el pago de impuestos. A ese ingreso bruto se le aplican deducciones dependiendo de costos de sustento de menores, atención a personas en edad avanzada o gastos médicos de más de $35 al mes. El monto que queda después de hacer estas deducciones es el ingreso neto.
El programa no está limitado a los desempleados; aunque sí es necesario ser estadounidense o inmigrante con documentos.








