Como lo confirmaron los votantes que lo reeligieron en mayo de 2007, el alcalde Phil Hardberger goza de gran popularidad en San Antonio y será extrañado cuando deje su cargo mayo de 2009.
Pero, como dice el dicho, "detrás de un gran hombre hay una gran mujer", y Linda Hardberger —en especial para los artistas de nuestra ciudad— no es la excepción.
Gracias al matrimonio Hardberger (ambos entusiastas del arte), la ciudad aumentó los fondos destinados a la creación y exhibición de trabajos de artistas locales, y la segunda edición de Luminaria en marzo de 2009 (un evento que en 2008 llevó a los artistas a las calles de la ciudad y atrajo a más de 100,000 aficionados y curiosos) promete ser aún mejor que el del año anterior.
"[En Estados Unidos], por alguna razón, estar interesado en el arte o la música [clásica] siempre fue considerado elitista", dijo Linda Hardberger a RUMBO en su oficina de San Antonio. "En Europa ves a la gente hacer cola en los museos y el teatro. El arte los rodea, están acostumbrados, no es algo ‘extraño’. Aquí, en cambio, estás rodeado de McDonald’s, y no es algo que sea muy bonito… Pero cuando Phillip [como llama a su esposo] hizo Luminaria, miles de personas llegaron para apreciar arte porque no estaba dentro de un edificio que ellos sentían como ajeno".
Hardberger habla con conocimiento de causa. Nacida como Linda Morgan en 1942 en México DF, donde estuvo por cuatro años, vivió en Italia y España hasta los 14 años. Al regresar a Estados Unidos, estaba empapada de arte y, luego de trabajar muchos años como bilbliotecaria en SAMA (San Antonio Museum of Art), obtuvo su diploma en historia del arte y se convirtió en curadora. Cuando se casó con el juez Hardberger en 1968, jamás imaginó que algún día sería primera dama de una ciudad y que, de alguna manera, podría contribuir al desarrollo local de sus dos pasiones: el arte y los jardines comunitarios.
"Irónicamente, mis dos grandes pasiones son cosas que no sé hacer: no soy una artista y no sé hacer jardines", dijo. "Pero me gustan las personas que tienen la habilidad de poder hacerlo. Y es cierto, cuando Philip decidió postularse a alcalde, el cambio de vida no estaba en mis planes, pero después una aprende a vivir con ello y me di cuenta que tenía la gran posibilidad de hacer una diferencia. Phillip sabe escuchar y también está interesado en el arte".
Aunque la Sra. Hardberger nunca fue una vocera oficial del arte en San Antonio, ella era la persona a la que el alcalde y sus asesores se acercaban cuando llegaba la hora de tomar decisiones relacionadas con el arte. Sin embargo, le cuesta aceptar su crédito y siempre habla de "Phillip" o de "nosotros".
"No siempre hemos logrado todo lo que nos propusimos [con el arte en la ciudad], pero todos saben que lo hemos intentado".
A la señora Hardberger le gustaría que San Antonio se pareciese a Chicago y la ciudad española de Oviedo, dos lugares que se caracterizan por su belleza arquitectónica, vida cultural y la interacción entre sus habitantes.
"En EU tenemos esta horrible obsesión con los automóviles", dijo. "Nadie camina por ningún lado. Y se van a vivir a los suburbios y luego se quejan que los venados les comen las plantas. ¡Que se vengan a vivir al centro! Me encantaría ver mucha gente en Houston, Commerce, con las tiendas abiertas y llenas de gente, con la gente caminando y hablando en lugar de mantenerse alejados en sus casas con aire acondicionado. Quiero que San Antonio sea una ciudad viva".
Pero quizás su sueño más grande sea convertir a San Antonio en una especie de puerta de entrada a Latinoamérica.
"Es tan barato vivir aquí que muchos artistas han venido a San Antonio, y en su mayoría son latinos", dijo. "Por eso me encantaría que San Antonio fuese un centro para aprender sobre la cultura latinoamericana, desde la comida hasta la música. Y deberíamos tener un museo de música latina en nuestra ciudad".
Es por eso que se siente indignada por lo que ella considera una omisión por parte de la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación (del cual el autor de esta nota es miembro).
"Me molestó mucho cuando me enteré que el Latin Grammy iba a hacerse en Houston", dijo. "No debería hacerse ahí, sino aquí en San Antonio, es la ciudad natural para algo así".
Cuando le menciono que uno de los motivos de la elección fue la mejor industria hotelera en Houston, la Sra. Hardberger se ríe.
"Oh, vamos… ¿Cuántos hoteles necesitas? Aquí los tenemos".
Con o sin Latin Grammy, el principal enemigo del desarrollo del arte en San Antonio y todo el país es la cada vez menor cantidad de fondos destinados al arte.
"¿Por qué los políticos no entienden que el arte no es una cosa frívola?", se pregunta. "Siempre que tienen que cortar fondos en las escuelas, empiezan a cortar los fondos destinados al arte. En lo personal, pienso que el futbol [americano] es una frivolidad. Se puede hacer deportes sin necesidad de gastar millones en frivolidades como el futbol [americano]. Pero nadie corta el futbol, corta el arte".
La solución, dice, es votar por visionarios que vean más allá de la calculadora.
"En las épocas de [John Fitzgerald] Kennedy, había arte y música en la Casa Blanca, porque a [la primera dama] Jackie le gustaba el arte. Y me enferma cuando [el vicepresidente Dick] Cheney habla despectivamente de los valores de ‘la vieja Europa’. EU le debe mucho a la ‘vieja Europa’, de ahí venimos, es parte de nuestra herencia. Los ingleses, alemanes, franceses y latinoamericanos, entre otros, nos han dado mucho y haríamos bien en prestar un poco de atención".
Cuando su esposo deje la alcaldía, Linda Hardberger no planea alejarse de la vida artística de San Antonio.
"Creo que siempre estaré envuelta de una u otra manera", dijo. "Pero, para serte honesta, lo primero que haremos [al dejar la Alcaldía] es volver a navegar. Tenemos una embarcación en la que vivimos por largos períodos, nos encanta navegar…".
Otro ejemplo del espíritu aventurero de Linda Harberger, quien a los 14 años (en 1956) fue una de las sobrevivientes de la tragedia marítima del SS Andrea Doria, que le costara la vida a 46 personas, incluyendo su media hermana. En un principio dada por muerta, la entonces llamada Linda Morgan apareció con vida al otro día e inmediatamente fue bautizada como "la niña milagrosa".
"Tú sabes…", dice con una sonrisa sobre la pasión por el mar que comparte con su esposo, pese a la tragedia sufrida en su adolescencia. "Ahora es diferente: estoy en control".








