El intenso brillo del sol veraniego hace perder de vista una de las amenazas naturales más antiguas para la Ciudad del Álamo: las inundaciones. Pero esta amenaza es tan añeja como latente, lo que fue obvio con las lluvias recientes y hace unas semanas cuando el huracán Dolly azotó la costa de Texas.
"Un poco de lluvia no nos dañará [a San Antonio], pero mucha lluvia podría perjudicarnos", dijo entonces Nim Kidd, gerente de emergencias del Ayuntamiento.
Por eso, en los últimos meses tanto el Ayuntamiento como la San Antonio River Authority (SARA) han tomado varias medidas para enfrentar mejor el problema de las inundaciones, que en octubre de 1998 y julio de 2002 causaron daños por más de $1,000 millones, de acuerdo con la Bexar Regional Watershed Management (BRWM).
En mayo de 2007 los votantes aprobaron un programa de emisión de bonos de deuda pública por $550 millones propuesto por el Ayuntamiento, el más grande de su tipo en la historia de la ciudad, que serán utilizados para 151 proyectos de infraestructura.
La proposición 2 de ese 'Programa de bonos' destinará más de $152 millones para 26 proyectos de mejoras del drenaje y la construcción de "instalaciones que serán usadas para remover y proteger [a la gente y la infraestructura] de los excesos dañinos de agua", según el Departamento de Capital Improvements Management Services (CIMS). Este departamento fue creado en el otoño de 2007 con la responsabilidad principal de administrar el 'Programa de bonos'.
Asimismo, al menos 22 de los 43 proyectos de la proposición 1, que destinará casi $307 millones en mejoras de calles, puentes y aceras, contemplan mejoras o construcción de drenaje. Se estima que los proyectos del 'Programas de bonos' serán terminados en junio de 2012.
"Confiamos en que una vez que estos proyectos sean construidos según se planearon, cumplirán con las funciones que supuestamente deben cumplir", dijo Roland Martínez, vocero del CIMS, cuando se le preguntó si creía que la ciudad estará mejor preparada para las inundaciones gracias al 'Programa de bonos'. "Cualquier cosa que involucre la seguridad de nuestros habitantes o de cualquier persona que utilice las calles es una prioridad para nosotros".
Martínez aclaró que los proyectos de drenaje y control de inundaciones del 'Programa de bonos' no son los únicos de ese tipo que el Ayuntamiento está realizando, pues hay otros que tienen fuentes de financiación distintas. Además el Concejo municipal aprobó, también en 2007, un Plan de Mantenimiento de Infraestructura (IMP) que en los próximos cinco años destinará $205 millones para mantenimiento de calles y drenaje, y aceras y señales de tránsito. El IMP será actualizado cada año y los fondos provendrán del presupuesto municipal.
Conocer para prepararse
Los proyectos del 'Programa de bonos' tienen el visto bueno de SARA, pues "muchos fueron diseñados originalmente aquí", dijo Nefi Garza, gerente de SARA. "Esos son los más importantes, aún existen una cantidad enorme [de proyectos] y seguimos agregando, la lista continúa porque el problema [de las inundaciones] existe siempre", añadió Garza.
SARA tiene listos desde hace varios meses los mapas digitales de riesgo de inundaciones en el Condado de Bexar, que pueden consultarse en la página de internet www.bexarfloodfacts.org. El desarrollo de estos mapas costó unos $13 millones, según Garza. El usuario puede introducir su dirección exacta y el programa le mostrará una simulación de la posibilidad de inundación. Los interesados que no tengan acceso a internet pueden llamar al (210) 273-1373 para solicitar el mapa de su área.
"Estos mapas fueron hechos con el fin de identificar las zonas de riesgo con el propósito de que los dueños de aquellas viviendas que estén cerca o dentro del área de inundación, puedan obtener o comprar algún seguro contra inundación", explicó Garza. Los mapas aún deben ser corregidos con base en los comentarios que los ciudadanos del condado hicieron durante el periodo de revisión; Garza calcula que las versiones finales estarán listas en 2010.
Sin embargo, Garza invitó a los habitantes del condado a que consulten los mapas digitales de SARA aunque no sea para adquirir un seguro. "Lo principal es conocer tu ambiente, conocer dónde estás, dónde vives y lo podemos hacer viendo estos mapas y conociendo cuál es el riesgo; mucha gente vive en zona de inundación y no tiene ni idea", dijo Garza. "Lo segundo es conocer en el camino al trabajo, a la escuela, al mandado, qué arroyos, qué ríos tengo que cruzar que podrían ser algún peligro; el conocimiento es el arma que tenemos para prepararnos".
El plan de Garza es que estos mapas sirvan de base para un sistema de alerta de inundaciones que los bomberos y la policía puedan emplear para tomar decisiones. Su idea es que en el futuro este sistema sea alimentado con los datos exactos sobre la precipitación pluvial que se espera en una zona específica de la ciudad para producir en unos minutos un mapa virtual con la simulación del alcance y los efectos que podría tener una tormenta que se acerca. Garza calcula que este sistema estará listo en dos o tres años.
A este esfuerzo de SARA se suman también los planes del Departamento de Obras Públicas para ampliar, de 23 a 83 lugares, su sistema para detectar la elevación de los niveles de agua en cruces de vehículos, que informa a los conductores sobre el riesgo de una inundación repentina.









