Menos de dos años después de la apertura de la planta de Toyota en San Antonio, la euforia fue aplastada por la incertidumbre que enfrentan los 21 proveedores directos [Tier 1] sobre el futuro de sus 2,100 empleados cuando la producción de la camioneta Tundra sea suspendida tres meses a partir de agosto.
"Lo que piensas inmediatamente después [del anuncio de esta suspensión] es: '¿qué tengo que hacer para asegurarme de que sobreviviremos los próximos 90 días?, ¿cómo me aseguro de mantener intactos a muchos de nuestros empleados y proveedores?'", dijo Fernando Reyes, presidente de Reyes Automotive Group y de Reyes-Amtex Automotive, proveedores Tier 1 que emplean a unas 210 personas.
Reyes todavía no encuentra las respuestas a estas preguntas, pero cree que podría tener un plan para la semana del 21 al 25 de julio. Aunque dice que su primera reacción "es no despedir a nadie", deja abierta la puerta a los recortes de personal.
"No le puedo decir que no verá despidos", dijo Reyes. "Puede llegar un punto donde se tenga que reducir la mano de obra para mantener a las compañías en una buena posición para volver [a producir Tundra]".
Toyota detendrá la producción de Tundra en San Antonio e Indiana del 8 de agosto hasta noviembre debido a la contracción del mercado para camionetas full size y SUV, informó la armadora de autos japonesa el 10 de julio pasado.
La planta de la Ciudad del Álamo conservará a sus 2,000 empleados y les pagará sueldo completo en estos tres meses. Esta decisión, sumada a la noticia de que toda la producción de Tundra en EU será consolidada en San Antonio para la primavera de 2009, levantó el ánimo de los líderes locales que, no obstante, prefirieron la cautela ante las perspectivas de los Tier 1 y sus empleados.
"Toyota es una compañía global y tiene los recursos necesarios para suspender la producción y continuar; los que van a sufrir un poco son los Tier 1, ahí es donde necesitamos enfocar nuestro esfuerzo para darles la mano", dijo Richard Pérez, presidente de la Cámara de Comercio de la Gran San Antonio.
"La mayoría de ellos [los Tier 1] dependen de un solo cliente que es Toyota, así es que les resultará difícil mantener a su fuerza de trabajo", dijo Mario Hernández, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico de San Antonio (EDF).
Hernández agrega que varios de los Tier 1 son empresas de riesgo compartido (joint ventures) que fueron creadas con la participación de empresarios locales hace unos dos años para proveer a la planta de Toyota. "Así es que no tienen el poder financiero para mantener a una mano de obra que no está produciendo [porque] el producto no se puede vender", explicó.
Baraja de opciones
Los proveedores HERO Assemblers y HERO Logistics, que emplean a unas 200 personas, están en la situación descrita por Hernández. "Sin producción y sin ganancias siempre hay un impacto, en particular en nuestra compañía que está arrancando con Toyota; pero queremos conservar a todos los miembros de nuestro equipo", dijo Frank Herrera, presidente de la junta directiva de ambas empresas y presidente de HERO Logistics.
Sin embargo, Herrera reconoce que sus compañías no serán capaces de mantener solas a sus empleados durante el período que la producción estará frenada.
"Trataré de hablar con la Toyota a ver si hay alguna manera en que ellos nos puedan asistir económicamente o con los bancos a ver si también ellos nos pueden asistir, con préstamos claro; todo eso está en consideración", dijo Herrera.
"Apoyamos a nuestros proveedores todo el tiempo de varias formas, pero no puedo ser específico", dijo Mike Goss, portavoz de Toyota. "Estamos esperando a oír el plan de Frank [Herrera] y de los otros proveedores y entonces decidiremos la mejor forma de apoyarlos".
Como Reyes, Herrera estima que podría tener una estrategia a fines de julio. Mientras, ambos empresarios barajan las alternativas para sus empleados, sin que ninguna sea definitiva al cierre de esta edición.
"Vamos a considerar quizás trabajar 32 horas o pedirle a los empleados si quieren tomar tiempo libre voluntario o tomar cursos en el colegio, cualquier cosa que podamos idear", dijo Reyes. "[...] Vamos a considerar capacitación, cómo mejorar nuestra calidad, cualquier cosa que podamos para mantener a tantos empleados como sea posible". Otra posibilidad que Reyes está analizando es que sus socios, Lear Corporation e IDC International Automotive, tengan trabajos temporales en otras plantas.
Por su parte, Herrera acepta abiertamente la posibilidad de que algunos de sus empleados deban recurrir al seguro de desempleo y "nosotros complementarlo con alguna compensación". Pero insiste en que harán lo posible por conservarlos a todos porque los quieren listos en 90 días, cuando Toyota reinicie la producción de Tundra.
Entre la espada y la pared
En cierto sentido, los proveedores Tier 1 están entre la espada y la pared: si conservan a todos sus empleados, pueden enfrentar una situación financiera complicada; si los despiden, pueden perder al personal que ya capacitaron.
"Ninguno de ellos quiere deshacerse de su mano de obra y aunque algunos quizás tengan que hacerlo, ciertamente no es la primera opción después de hacer el esfuerzo de reclutarlos, capacitarlos y ponerlos a punto, y sabiendo que la producción reiniciará en algún punto", dijo David Márquez, director ejecutivo de desarrollo económico del Condado de Bexar.
"Hemos invertido mucho tiempo en capacitarlos", dijo Reyes. "Ésta es una suspensión temporal y no queremos perder a ninguno de los empleados porque los vamos a traer de regreso cuando empecemos a producir la Tundra de nuevo, sobre todo ahora que Toyota anunció que traerán toda la producción aquí".
Márquez afirmó que aunque el Condado está dispuesto a apoyar a los Tier 1, deben conocer sus planes para saber qué hacer. "Algunos de estos proveedores son compañías globales y tienen la habilidad de capear el temporal igual que Toyota", dijo Márquez. "Otras son empresas locales pequeñas y otras son empresas locales grandes, así es que no hay una política uniforme a la que podamos recurrir hoy".
En caso de que los Tier 1 deban recortar personal, algunos creen que a esas personas no les será difícil conseguir otro empleo. "Son gente capacitada y confiamos que pueden encontrar otros trabajos con rapidez", dijo Chakib Chehadi, director ejecutivo de Workforce Solutions Alamo. "Tenemos una tasa de desempleo baja [en San Antonio], lo que significa que estamos haciendo un buen trabajo para crear muchos empleos en la comunidad".
En medio de la incertidumbre, Herrera ve razones para el optimismo. "Si todo ocurre como está planeado y la producción de Tundra se consolida en San Antonio, confío en que tendremos que contratar a más gente por el incremento en la producción; como dice el dicho: 'no hay mal que por bien no venga'".
"Las ventas de camionetas están muy lentas y no sabemos qué tan rápido se recuperará el mercado", dijo Goss. "Anticipamos que cuando reiniciemos [la producción] en noviembre, [el mercado] estará bastante lento; no estoy anticipando en este momento que habrá ningún cambio significativo [en la cantidad] de empleados [de la planta de Toyota en San Antonio]".













