Tres agentes de la Policía Municipal de Puebla y uno de San Andrés Cholula fueron acribillados por sicarios en la madrugada del martes. (FOTO: Foto EFE)
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Los más de seis mil muertos por crímenes relacionados con el narcotráfico en México en los últimos 10 meses superan ya por casi 400 asesinatos las estadísticas extraoficiales de 2008 y presentan características de violencia aguda creciente: ahora los cuerpos de las víctimas son desmembrados.

El año pasado, recuentos extraoficiales cifraron las ejecuciones en 5,630 durante los 365 días; es decir, 388 muertes menos a las contabilizadas hasta el pasado miércoles cuando, según la prensa local, ubicaron a 6,018 asesinatos que incluyen a traficantes, autoridades e inocentes.

Son muertos por involucrarse con el crimen organizado, vendedores al menudeo, sicarios, alcanzados por balas perdidas, cadáveres con huellas de tortura, golpes y disparos de arma; decapitados y descuartizados desperdigados en automóviles, campos baldíos, banquetas, centros comerciales, céntricas calles y casas particulares.

"Ya no respetan nada, lo pueden hacer a plena luz del día, en medio de multitudes, sin escrúpulos, al descaro", dijo Mercedes Murillo, integrante de la organización Frente Cívico Sinaloense. "El narcotráfico está fuera de control, lleva años fuera de control".

En la región de Tierra Caliente, cerca del océano Pacífico por donde ingresa la mayor parte de la cocaína proveniente de Colombia, el pasado lunes el cartel La Familia hizo oficial su control regional con sendos mensajes escritos en gigantescas telas exhibidas al público en las que amenaza al secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

"Respetamos al Ejército porque ellos son como la muerte arrean con todos, en cambio tú Genaro García estás protegiendo a los Beltrán Leyva y a los Z", se leyó en el balneario turístico de Zihuatanejo.

En 2006, el presidente Felipe Calderón ordenó el despliegue de 45 mil soldados y agentes de la policía federal para combatir a los carteles de la droga.