MÉXICO, D.F.
Se les ve en cualquier esquina, sentados frente a improvisadas vendimias ambulantes, con su patrulla de policía de la Ciudad de México esperando el fin de la degustación de tacos con manteca, tortillas fritas en aceite, tortas de tamal, masa de maíz con chorizo…
Los agentes encargados del orden y combate a la delincuencia en la urbe de 20 millones de habitantes tienen un peso promedio de 77.5 kilogramos (170 libras) y miden generalmente poco más de 1.67 metros, lo cual implica 10.5 kilogramos (22 libras) de más respecto del ideal.
"Del total de ellos —80 mil—, el 70% presentan algún grado de obesidad", informó la Nora Frías, subsecretaria de Participación Ciudadana y Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública local.
Examen y ejercicio
Para enfrentar el problema, que afecta su trabajo, el gobierno del Distrito Federal se vio obligado recientente implementar el plan "Bienestar y salud del policía", que incluyen actividades deportivas, competencias, dietas y supervisión médica permanente.
Primero realizó un estudio para determinar la dieta que ingerían en los comedores de trabajo, sin contar los hábitos de comer en la calle.
Así se descubrió que contenía una sobredosis de calorías, por lo que el objetivo siguiente fue bajar de 4000 a 2500, reduciendo principalmente los carbohidratos como pan y tortilla a la mitad y se incluyeron verduras.
"El programa se llama media ración, en el que en lugar de comer cinco tortillas, comen dos, con el objetivo de no pedirles que dejen de comer sino darles alternativas", dijo Frías del gobierno capitalino, en entrevista.
Añadió que también se les está obligando a excluir comida chatarra como pastelillos, papas enlatadas, tortillas, embutidos; tomar dos litros de agua y hacer ejercicio por lo menos dos horas al día.







