Un agente vigila en el campus de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) el desarrollo de la manifestación estudiantil, la que finalmente fue dispersada.
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"El ‘Sí’ más difícil". Así se refirieron algunos miembros de la Junta de Regentes de la Universidad de California (UC), incluido su presidente, Mark Yudof, al voto afirmativo que dieron ayer a los incrementos de un 32% en las colegiaturas.

"No había otra alternativa", dijo Yudof al final de la sesión en la que el Comité de Finanzas de la Junta aprobó el ambicioso presupuesto, en el que se solicitan 913 millones de dólares adicionales para el próximo año. El año pasado el presupuesto de UC bajó de un total de $3,200 a $2,600 millones.

Aunque se trataba de una propuesta compleja con la que se intentan borrar los efectos de los recortes en los dos últimos años, el protagonismo de la jornada se centró en la subida de tasas estudiantiles.

Cientos de estudiantes y trabajadores se congregaron frente a las puertas del edificio de UCLA en el que los regentes debatían el presupuesto.

Yudof enfatizó que las familias con ingresos de hasta 70 mil dólares anuales, no se verán afectadas por las subidas propuestas, ya que las colegiaturas estarán cubiertas a través de las becas y ayudas financieras disponibles.

"Eso garantiza nuestro compromiso a seguir brindando oportunidades a quienes más las necesitan", decía Yudof.

El presidente se quejó de que UC no ha recibido del estado los fondos correspondientes a 14 mil estudiantes, con un costo de 155.8 millones de dólares. De no autorizarse el reembolso de esta cantidad, UC podría reducir el número de nuevos estudiantes en más de 2,300 en el próximo año.

Pero Víctor Sánchez, presidente de la Asociación de Estudiantes de UC (UCSA), cree que echarle las culpas a Sacramento es sólo una estrategia de los regentes para eludir su responsabilidad.