Para el superintendente del Distrito Escolar Independiente de Houston (HISD), Abelardo Saavedra, 36 años de su vida dedicados a la educación son más que suficientes. Por eso el próximo 31 de agosto deja oficialmente su cargo pues "ya es tiempo de hacer otra cosa".
Aún no sabe qué hará, pero será "cualquier cosa menos la política, que Dios me libre, quiero seguir activo porque aún no pienso retirarme pero no quiero trabajar más en la educación ni meterme en la política", dijo Saavedra a RUMBO.
Saavedra, que entró al cargo como interino en 2004, terminó quedándose luego de que no se halló otro candidato adecuado. En su periodo como superintendente dio pasos importantes para implementar una cultura universitaria en las escuelas, mejorar los grados en los exámenes estatales, disminuir la deserción escolar. Le tocó enfrentar crisis como huracanes y una epidemia, cerró escuelas y tomó decisiones controvertidas que le dejaron "varios enemigos" en HISD.
Se le criticó su modo frontal y el no acercarse a la comunidad con frecuencia.
"No tomé el puesto de superintendente para hacer amigos y muchas de mis decisiones no fueron populares ni con la comunidad ni con algunos miembros de la mesa ejecutiva. Estoy tranquilo porque cada decisión que tomé la hice pensando en darle una mejor educación a los niños", dijo el primer superintendente hispano de HISD.
n ¿Por qué decidió irse?
Siempre me han dicho que un buen superintendente sabe el momento en que se debe hacer a un lado y aquí creo que mi ciclo se ha cumplido, es tiempo de que venga otra persona y lleve a HISD a otro nivel.
n ¿Sus mejores logros?
Me enorgullece decir que hoy ya no es tan abismal la diferencia en los exámenes estatales entre los niños hispanos y afroamericanos con los anglos, hemos achicado la diferencia y estoy seguro de que hoy niños de bajos recursos tienen a su alcance un mejor nivel de educación en comparación a cuando yo entré al cargo. Hemos implementado una cultura universitaria en las escuelas desde prekínder hasta el grado 12, luché para disminuir la deserción escolar y se ha reconocido mejor el esfuerzo de nuestros maestros. Cuando entré al cargo un maestro principiante ganaba $35,000 al año hoy está alrededor de $45,000.
n ¿Cuál fue su mayor contribución para el estudiante hispano?
Desde que llegué apoyé con todo la educación bilingüe y la reforcé porque creo que una persona con dos idiomas tiene mejores posibilidades de éxito que aquella que solamente cuenta con uno. El español en esta ciudad es muy importante. Fui a muchos barrios hispanos a tocar las puertas de estudiantes que habían desertado a pedirles que regresaran a la escuela, muchos regresaron y obtuvieron sus diplomas. Abrimos la preparatoria Liberty para estudiantes recién llegados que ayudó a mucho a combinar el trabajo y el estudio y hoy más niños hispanos piensan en ir a la universidad que antes por la cultura que establecimos.
n ¿Habría hecho algo diferente si tuviera la oportunidad?
Muchas cosas [dice entre risas]. Una de las quejas que siempre escuché es que no fui una persona que se acercaba a la comunidad constantemente para conocer sus opiniones y que tomé decisiones muy apresuradas en algunos temas. Sin embargo, así soy, no soy la persona que le gusta perder el tiempo y no digo que escuchar a la comunidad es un pérdida de tiempo sino que a veces pienso que se debe tomar acción, si se pone uno a esperar a que todos en la comunidad estén de acuerdo en todo las cosas se tardan o no se hacen.
n ¿Se va satisfecho?
Sí, porque creo que las decisiones que tomé fueron para mejorar la educación de los niños de HISD y aunque dejo muchos enemigos estoy tranquilo porque rompí muchas malas costumbres que iban contra el avance académico en HISD. Había demasiada conformidad en HISD, luché para acabar con eso y me gane enemigos. Pero está bien, eso no me preocupa porque no tomé decisiones para preservar mi trabajo, tomé decisiones para ayudar al estudiante.
n ¿Qué cosas debe hacer el nuevo superintendente?
Creo que debe seguir por el camino que hemos trazado. Por ejemplo, este pasado año escolar se graduaron más estudiantes que hace cinco años a pesar de que en el distrito la matriculación disminuyó, y esa debe seguir siendo la tendencia. Se debe reforzar la cultura universitaria, aplicar más tecnología en los salones, dar a los maestros más recursos para que puedan enseñar con métodos innovadores que ayuden al estudiante y que todas nuestras escuelas sean ejemplares.