Ashley Brown (centro) creó el personaje principal del musical ‘Mary Poppins’ en Broadway. [Fotos: Joan Marcus]
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Dick Van Dyke no pudo haberlo dicho mejor cuando fue invitado a subir al escenario del Teatro Ahmanson al final del estreno de Mary Poppins, la noche del domingo: "Solo hay una palabra para describirlo: Supercalifragilisticexpialidocious".

Esa palabra, por supuesto, es el título de uno de los más recordados números musicales de la película de Walt Disney y uno de los más logrados en la fabulosa adapatación del filme al escenario teatral.

Esa y varias de las canciones interpretadas en el filme por Julie Andrews y Van Dyke—como A Spoonful of Sugar y Chim Chim Cher-ee cobran nueva vida en el musical sobre la nana de poderes mágicos que llega al hogar de una familia inglesa a principios del siglo pasado para ayudarle a los padres lidiar con dos pequeños incorregibles y termina dándole a todos una lección de vida.

Aunque mucho del tono y ambientación es tomado de la película de 1964 —basada en la serie de libros de la escritora P. L. Travers— la trama del musical ha sido profundizada y aumentada, y nuevas canciones fueron escritas, para revelar más sobre los personajes de los padres George Banks (un banquero) y su esposa Winifred (una actriz retirada de los escenarios).

Y aunque esa trama está sobrecargada por la lección moral implícita en un producto de Disney, lo meloso está más que balanceado por una extraordinaria producción que pone justo énfasis en los grandiosos números musicales.

Ashley Brown, que creó el personaje central de Mary Poppins en Broadway, tiene una voz dulce y proyecta una personalidad misteriosa que hace fácil olvidarse de la nana original de Andrews.