“Todo arte que sea auténtico es tan bueno como cualquier otro”, señaló el artista plástico. (FOTO: cortesia andres correa)
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Rubén Torres Llorca inaugura una original muestra en visita fugaz a NYC

Nueva York/especial para edlp — Nueva York no es ajena a Rubén Torres Llorca ni viceversa. Artista nacido en La Habana (1957) y residente en Miami desde 1993, inauguró esta semana en Manhattan la exposición “Los peores hombres cuentan las mejores historias”, título sugestivo que le hace honor al contenido. De entrada, deja claro que éste no es creador buscando complacer, y que sus intereses, picardías y curiosidades, son muchas. El resultado es una muestra pequeña, pero sustanciosa, de esculturas e instalaciones, donde palabras e imágenes se funden sin que ningún código opaque al otro.

Según críticos y biógrafos, Torres Llorca formó parte del grupo Volumen I, que “revolucionó el arte posterior a la revolución cubana”. “Es un artista conceptual que usa elementos extraídos del arsenal cultural: la televisión, el cine, la literatura, los cultos populares”.

Hoy está de nuevo en Manhattan, brevemente, no muy contento con el frío, pero con amabilidad y ubicuidad para regalar. Sin duda, no es fácil de definir.

-¿Qué tan necesarias son las etiquetas a la hora de definir a un artista, su estilo y su trabajo? Si no, ¿cómo hacerlo?

-No hay ninguna necesidad de etiquetas. Cada persona tiene una historia única que contar y esa historia define su trabajo y su estilo.

-Sobre el título de su muestra, ¿cuáles son “los peores hombres” y cuáles “las mejores historias”? ¿Se refiere a corruptos, delincuentes, parias, dictadores? ¿Son las de ellos las “mejores historias”?

-El título se refiere al mito que existe acerca de que los artistas son seres peculiares: bebedores, mujeriegos… Sin embargo, son los que nos proveen con el arte y la literatura. La exposición es un homenaje a mis autores favoritos y un intento de vincular la literatura con las artes visuales.