NUEVA YORK/AP — Pocos saben que las piezas de danza moderna en cualquier escenario están influenciadas por un mexicano de Culiacán que llegó a Arizona a los siete años sin hablar una palabra de inglés.
José Limón está considerado uno de los precursores de la danza moderna: unas 250 compañías, escuelas y universidades alrededor del mundo usan piezas de su repertorio.
Muchos le consideran además el primer coreógrafo que destacó la importancia del hombre como bailairín, huyendo del tradicional concepto que enfoca la danza en la mujer.
Sin embargo, Limón es poco conocido en Latinoamérica y, para muchos, no ha recibido el reconocimiento que merece en Estados Unidos, el país que le vió crecer como artista.
“Cuando empezó a destacar como bailarín los americanos (estadounidenses) lo acogieron como americano (estadounidense). La diversidad no era celebrada”, dijo Gabriela Poler-Buzali, directora ejecutiva de la Fundación José Limón. “En los años 50 y 60 decir que eras bailarín mexicano, en un arte tan nuevo como la danza moderna, no estaba tan bien visto”.
Limón murió en Nueva Jersey en 1972 pero la compañía de danza que creó lleva 63 años dando a conocer su legado, con una ocupada agenda de actuaciones este invierno y primavera del 2010 en China, Italia, Suiza, México y EE.UU.
“Si más gente le hubiera visto, habría tenido aún una mayor influencia”, dijo Paul Taylor, director artístico de la compañía Paul Taylor, en Nueva York. “Pero la audiencia de la danza moderna en aquel entonces era pequeña. No mucha gente acudía a verla”.
El artista mexicano creó unas 100 coreografías, entre ellas varias obras maestras, y su compañía fue la primera agrupación de danza moderna estadounidense en ir de gira al extranjero, marcando precedentes para otras que seguirían sus pasos.









