WASHINGTON, D.C.— Apareció un día en la vida de Isabel Allende y desde ahí nunca más la dejó. Una esclava alta, de pelo ondulado y morena, que salió literalmente "del corazón" de su creadora. Su nombre es Zarité, el personaje principal del nuevo libro La isla bajo el mar.
"No sé si soñé con ella, si se me apareció en ese momento de la mañana en que uno comienza a despertar y ver fantasmas… no sé, pero ahí está. Culturalmente no tengo ninguna afinidad con los esclavos en Haití, la influencia africana en Chile era mínima. No sé entonces por qué este personaje se me hizo tan vital, tan presente, como si lo llevara adentro", confiesa la escritora.
Lo cierto es que llegó y para quedarse, considerando que el libro ya es un éxito de ventas en países como Chile, Argentina y Venezuela.
No obstante, el encuentro entre Zarité e Isabel no fue nada fácil. De hecho, se gestó luego de cuatro años.
"Originalmente no tenía la idea de escribir sobre ese tema. Había ido a Nueva Orleans a hacer una investigación del libro El zorro, me encantó el sabor francés de la ciudad. Descubrí que eso se lo dio no solamente el hecho de que fue colonia francesa, sino que en el 1800 llegaron 10 mil refugiados franceses blancos que escaparon de la revolución haitiana, junto a sus esclavos y concubinas de color".
"La idea de la revolución me fascinó y decidí hacer una novela, sin embargo cuando me senté a escribir, no la tenía clara y entretanto trabajé en La suma de los días. Pero luego, un día la vi, llegó con su nombre, tamaño y sus ojos. Una vez que tenía su voz, el libro salió sólo", cuenta en entrevista exclusiva con La Opinión.
Un relato impreso en 512 páginas, que se inicia con la historia de una esclava de tan sólo nueve años, que fue vendida a un francés dueño de una de las plantaciones de azúcar más importantes.
El lugar y el tiempo: la colonia francesa de Saint-Domingue, hoy Haití, durante el siglo XVIII, donde vivían más de medio millón de esclavos en una situación deplorable, que los llevaba a vivir un máximo de seis años.
El relato avanza, el contexto social y político también, y con ellos la vida de Zarité quien crece, descubre su fuerza, ama, se hace mujer y madre. La revolución de los esclavos llega y en ese momento ella toma una decisión.
Ahora, Allende habla con pasión y en detalle sobre este mundo y cómo se repite una y otra vez en la actualidad. "La vida de Zarité se puede relacionar con la mayoría de las mujeres. Hoy existen 27 millones de esclavos. Estos se definen como una persona retenida contra su voluntad, obligada a trabajar sin remuneración con amenaza de violencia y que no puede escapar. Eso incluye desde las niñas de siete años en Camboya, los niños soldados en África, la gente que trabaja en agricultura en Pakistán. Lo peor es que antes tenía nombre, se llamaba esclavitud, había un movimiento abolicionista".
Al hablar de su libro, la escritora cuenta con entusiasmo sobre la revolución y cómo los africanos de Saint-Domingue lucharon hasta el final, derrotando a los más de 30 mil soldados que mandó Napoleón. Aquí surge otro elemento clave de la historia: el vudú.
"Es una religión extraordinaria, en la cual los esclavos estaban poseídos por los dioses, pero además convencidos de que los espíritus de los muertos peleaban con ellos. Por cada esclavo que se enfrentaba a las tropas de Napoleón, había 10 mil espíritus detrás que peleaban con él", asegura, mientras deja fuera al realismo mágico y cita la historia.
Sin embargo, hasta para esta reconocida autora la elocuencia también tiene un límite. Uno de ellos es el tema de la tortura, un área que no fue capaz de tocar en este libro, a pesar de haberla encontrado durante su investigación y que no considera desarrollar jamás.
"La memoria es fundamental, de las cosas malas y buenas. En base a la memoria y la verdad un país logra reconciliarse. Esas cosas no deben quedar olvidadas y es mejor hablarlas, pero yo simplemente no puedo tocar ese tema, no soy capaz".
Es ahí posiblemente donde están los recuerdos de esta chilena y su familia. Remembranzas de un país que confiesa tener con ella todo el tiempo, parte de un mundo y una realidad contada por otros, pero no por ella. Es aquí donde Isabel Allende es, excepcionalmente, la protagonista.