"Tengo ganas de irme de pinta", pensó Sandra Cisneros en 1988, en el aula de "una importante universidad". El único problema: ella era la profesora.
"Cuando daba clases en la comunidad, atraía a otro tipo de estudiantes, gente con la conciencia política de que su arte podía salvar vidas", dijo Cisneros a RUMBO tomando un jugo de frutas en algún lugar de King William. "Pero en la universidad trabajé con estudiantes que solo querían mejorar su GPA, era algo que necesitaban para sus calificaciones, no para el alma y el espíritu. Yo pensé: ‘Ahorita no tengo los centavos para dejar este trabajo, pero un día que yo esté ganando bastante dinero, quiero donar mi tiempo con un equipo de escritores que yo escoja. Yo seré el coach y yo elijo el equipo’. Quería escoger escritores que, como yo, tienen esa pasión por la escritura y saben bien que escribir es una manera de salvar el mundo. Para mí, es la única manera".
Después de 20 años, varios best-sellers (Caramelo, The House on Mango Street, My Wicked, Wicked Ways y varios más) y reconocimientos (incluyendo una beca de la prestigiosa Fundación McArthur en 1995), Cisneros puede darse ese lujo: lo que empezó en la mesa de su comedor con 15 personas en 1998, hoy es una reunión anual de más de 120 escritores de todo el país.
"Todos tenemos en común que somos autores publicados y llevamos años trabajando", dijo Cisneros. "Más que dinero, tenemos otra moneda: la generosidad. Tenemos la obligación de regresar lo que hemos aprendido".
Por eso, los días 29 y 30 de julio y 1 de agosto, la Fundación Macondo presenta Macondo Libre, tres días de literatura, música, máscaras e invitados especiales, incluyendo al rumano Andrei Codrescu (poeta, escritor y comentarista político de NPR) y la poetisa estadounidense Ai.
"Uno [Codrescu] es muy cómico pero con una sátira muy mordaz", dijo Cisneros. "Y la otra escribe monólogos muy dramáticos y feroces. En mi opinión, son como los luchadores: el bien contra el mal".
Todos los años, la Fundación Macondo escoge un tema alrededor del cual se organiza la velada. Por ejemplo, para la presentación de Caramelo, Cisneros escogió el concepto de un club nocturno del DF en los años 50, y para este año se decidió por un lugar donde los escritores y el público, siguiendo la tradición de la lucha libre, utilizan las palabras para que el bien —con la verdad como arma principal— derrote al mal. Cisneros y sus invitados lucirán máscaras y exhortan al público a que escoja su propio alter ego.
"Yo seré ‘The Mexican Spitfire’ [la Lanzallamas Mexicana]", dijo Cisneros. "Tendremos un premio para el mejor disfraz".
La música
Las opciones musicales parecen haber sido hechas con el mismo criterio con el que se escogieron los participantes de este año: Rodolfo López (director del Conjunto Heritage Taller) se presenta con el joven acordeonista Chris Robles en lo que llaman el Dueto Armonía (boleros, rancheras, etc.). Por su parte, tanto The Krayolas (leyenda rockera de San Antonio) como Bombasta (máquina de fusión de Austin) son dos de las bandas más reconocidas de la región y encajan a la perfección en el espíritu de la velada: todos, de una manera u otra, tenemos arte adentro y es bueno sacarlo.
"No todos somos cantantes o escritores, pero todos necesitamos cantar y escribir", dijo Cisneros. "Todos necesitamos contar nuestra historia, ya sea que podamos escribir o no. Eso a mí me sirve para deshacerme de cosas feas y llegar a la luz, porque todas las cosas tienen su oscuridad y su luz. Para mí es una manera de procesar los fantasmas que dan vueltas por la casa del espíritu. A veces hay que hacerse una limpia, y escribir es la manera de hacerlo sin dañar a nadie. Escribir me levanta el espíritu".
Macondo agradecido con OLLU
Por primera vez, los eventos de Macondo Libre servirán para recaudar fondos para la Fundación Macondo (hasta ahora las colectas siempre han sido destinadas a otras organizaciones), pero parte de lo recaudado también irá para Our Lady of the Lake University, el hogar de Macondo y reciente víctima de un voraz incendio.
"Ellos son nuestro hogar, nos han dado sus salones, son el hogar de nuestros talleres. Siempre fueron muy lindos con nosotros y queremos agradecerles y ayudarlos".
Macondo Libre no es una solemne reunión de intelectuales, y Cisneros quiere que el público se anime a unirse a la fiesta.
"No quiero que la gente piense que es una cosa académica, seca y seria", dijo Cisneros. "Al contrario: se van a divertir y emocionar mucho. Habrá escritores súper fabulosos y les aseguro que, si vienen a las dos primeras noches gratis, no querrán perderse la tercera".








