Ricardo Montaner canta en Somos el mundo. EFE
1/1

No quisiera deprimirlos, pero no puedo evitarlo. Tal y como se los prometí en mi blog, les tengo una nota digna de cualquier película de terror. No, de terror no. Más bien de esas de las que sales llorando del cine, pensando que el mundo no vale la pena y que te dan ganas de aventarte a un precipicio. No exagero, se trata de los ex Menudo, que ahora se hacen llamar Reencuentro. Les voy a decir: ni crean que yo soy de esa generación. Yo soy de RBD para acá. Pero según me cuenta mi abuela, estos chicos puertorriqueños fueron muy famosos por allá por los ochenta. Yo he visto fotos de ellos de ese entonces y me parecen de lo más insípidos, pero claro, como no existía nada mejor, medio América Latina se volvió loca con los pobrecitos. Es tremendo lo que han hecho los años con ellos. Bueno, para ser justa, no hay que esperar que estén guapos 30 años después, sobre todo luego de todo lo que se dice que vivieron (acuérdense de los escándalos sobre supuesto abuso sexual, drogas y no sé cuánta cosa). Es por eso que no están para exhibirse. La verdad están para dar lástima. Traqueteados, pelones, con cara de traumados, gordos. Claro, no todos califican para los mismos adjetivos. El que más o menos se salva es Johnny que está igualito; lo feo nunca se le quitó. Ya sé que muchas de sus contemporáneas han de recordar con mucha nostalgia esos años, pero no me podía quedar con las ganas de hablar de estos decrépitos. Y disculpen si les arruiné el desayuno… Para seguir con las depresiones, ¿qué les parece el video que grabaron varias "luminarias" de Somos el mundo, la versión en español de We are the World? De verdad que Univision no pierde la oportunidad para alzarse el cuello. Dejando de lado el supuesto propósito del proyecto —ayudar a Haití—, más bien parecía una reunión de estrellitas que lo único que buscaban era salir a cuadro para que dijéramos "¡ay, que buenos son!". No dudo que haya sus —y muy contadas— excepciones, pero el hecho de que se haga tanta alharaca sólo me hace pensar que las intenciones de la cadena no eran otras que las que de echarse baños de gloria. En cuadro, los mismos de siempre: los Estefan, Thalía —que por cierto se avienta unos berridos de espanto—, Paulina Rubio y muchos otros cantantuchos que viven en Miami. No faltaron insignificantes como Jon Secada, AB Quintanilla, Pee Wee, Lena y de ahí para abajo. La producción, por supuesto, está de dar risa: en lugar de haber hecho algo original, siguieron el mismo formato de hace 25 años. Total, si queremos hacer una donación para Haití, lo que sobran son organizaciones dónde hacerlo.