Lo primero que impacta cuando se tiene a Charlize Theron enfrente no son sus penetrantes ojos, ni su exquisita piel, ni su impecable elegancia. Lo que deja sin habla es su altura: seis pies que aumentan entre tres y cuatro pulgadas si se añaden los tacones que lucía cuando se sentó con La Vibra para hablar de Sylvia, el personaje al que da vida en 'The Burning Plain'.
El filme es el debut como director de largometraje del mexicano Guillermo Arriaga, quien sentó cátedra con sus libretos para las películas dirigidas por Alejandro González Iñárritu 'Amores perros', '21 Gramos' y 'Babel'.
En ellas se entrecruzan varias historias de corte dramático que culminan uniéndose en una especie de catarsis no sólo para los personajes sino también para el espectador. 'The Burning Plain' no es la excepción.
Sylvia (Charlize Theron) es una mujer incapaz de mantener una relación con un hombre; es más, emplea el sexo como arma contra ellos, como forma de distanciarse de un pasado que la acecha. La otra protagonista del relato es Gina (Kim Basinger), casada y con hijos, que mantiene un romance extramatrimonial con Nick (Joaquim de Almeida), con quien ha descubierto el verdadero significado de las palabras amor y pasión.
Cómo estas dos historias terminan encontrándose —además de una tercera que integran Santiago (Danny Pino) y su hija María (Tessa la)— forma parte del estilo peculiar de Arriaga.
"No escribe de forma lineal; y eso me encanta", detalla Theron acerca de la forma como Arriaga escribe. "Cuando le pregunté acerca de ello me dijo que así lo hace desde la primera página".
"Es tan difícil escribir de esa forma y hacerlo de forma coherente... Sería más fácil escribir primero cada historia de cada personaje para después entrelazarlas... Pero él piensa de su forma, que tiene mucho sentido; me comentó que cuando recordamos momentos de nuestras vidas, ¿lo hacemos de forma lineal? No. Los recuerdos saltan de una época a otra. Así es como pensamos desde un punto de vista emocional. Contar historias dramáticas de forma convencional resulta aburrido. Hay algo novedoso, diferente en su forma de contar historias. Él es el rey de este estilo".
Sylvia es una mujer triste, que carga con un secreto doloroso y terrorífico. Theron —que nació hace 34 años en Sudáfrica— dice que su única opción de supervivencia es la esperanza. "Creo que todos tenemos una esperanza inmensa", afirma.
"La naturaleza nos da eso como método de supervivencia. Si hay gente sin esperanza es porque están a punto del final de sus vidas o se van a suicidar. Eso es desesperación. Cuando uno se enfrenta a la adversidad y la vida te pone a prueba un par de veces, es entonces cuando terminas teniendo esperanza".
"Por ejemplo, mi personaje en 'Monster', Aileen Wuornos [por el que gané el Oscar], es alguien que a pesar de los desafíos diarios, se levantó cada día con la esperanza de alcanzar una vida que no tenía en esos momentos", prosigue Theron.
"Es lo mismo con Sylvia. Lo que está haciendo es llamar la atención para [que tenga lugar] un cambio radical en su vida. Sylvia está esperando una señal. Y por eso pensé que era maravilloso que de repente apareciera esta niña que se convierte en su salvación", comenta con respecto al personaje de María.
Theron, que empezó su labor profesional siendo una adolescente, primero como bailarina y después como modelo, describe a Sylvia como a una mujer que cree que "no vale nada. No sólo dejó a un hombre atrás; también dejó a una niña. Los dos son amores distintos, pero el amor de una madre por su hijo es mucho más poderoso. [Por esa razón ] ella siente que no merecía nada bueno en su vida; es su forma de penalizarse a sí misma".
Y de esa culpa trata de desfogarse a través del sexo. "Investigando para mi papel descubrí que muchos padres, cuando pierden a uno de sus hijos, sufren este dolor que, de forma inesperada, aumenta su actividad sexual", prosigue la actriz.
"Y eso los distancia y termina rompiendo la relación. Es una teoría que, creo, confirma que el sexo puede convertirse en una adicción. Se trata de algo que mata ese instante [de dolor]. La adicción sexual, sin una conexión emocional, es una forma de aplacar ese sentimiento".
'The Burning Plain forma parte de un conjunto de películas adultas que tratan de hacerse un hueco en una cartelera plagada de producciones comerciales para familias y adolescentes. Casos recientes como 'Duplicity' o 'State of Play' se han resentido comercialmente por esa razón.
"El mercado del cine depende de lo que quiere el público", asegura Theron. "De ahí que películas de ciencia ficción, fantasía o aventura funcionen tan bien [en la taquilla]. Eso no me sorprende para nada. La audiencia evoluciona. Ese éxito no es malo. Lo que provoca es que nos obligue a contar nuevas historias de una forma innovadora".
Ya sea en dramas ('The Cider House Rules'), romances ('Sweet November'), melodramas ('The Legend of Bagger Vanc'e), comedias ('The Curse of the Jade Scorpion)', cintas de acción ('The Italian Job') y aventuras ('Mighty Joe Young') o producciones fantásticas ('The Devil’s Advocate'), Charlize Theron tiene claro que la labor de actriz no debe afectar su vida personal.
"El proceso de cada actor es muy personal", concluye. "Cada uno trata de encontrar cuál es el mejor. Llevarse la carga emocional [del personaje] a casa no me hace una actriz mejor o peor. Me gusta mi vida. No quiero torturar a nadie a mi alrededor, o a mí misma, con el fin de lograr un buen trabajo. Se trata de tener disciplina. Pero es como todos los artistas: uno confía en lo que es mejor para él".