LAS VEGAS.— El marco de alegría desbordada, colorido, cánticos y apoyo incesante que bajó desde la grada contrastó con la tensión reflejada en Miguel Cotto y Manny Pacquiao, tras cumplirse ayer la ceremonia de pesaje que da luz verde al combate de esta noche en el MGM.
Tan pareja en expectativas como en fuerzas de apoyo de los rivales, "Fuerza Explosiva" enfrenta a los dos peleadores más en forma del momento boxístico en un combate que en la previa puede ser sin duda la pelea más atractiva del año.
Apoyo a rabiar. Gritos y cantos, mientras un animador hacía la medición de fuerzas.
"¿Dónde están los filipinos?". Y los filipinos, como tantas veces, llenaron de expresividad y bullicio el recinto: "¡Manny, Manny, Manny!", tronaba incesante en el flanco derecho del MGM Grand Arena.
"¿Dónde están los puertorriqueños?", fue la pregunta del presentador. Y ahí estaban, arropados por sus banderas y abrazados a esta causa como si se tratara de un asunto de interés nacional.
Sí. Más boricuas que filipinos. Y el canto que bajaba dominante: "Yo soy boricua pa’que tu lo sepas".
Por una vez los filipinos perdían el primer asalto de un combate en el lugar que han convertido en su segundo hogar.
Ya en la báscula, Manny Pacquiao dio 144 libras y Miguel Cotto dejó 145 para habilitar el combate en el que el nativo de Caguas arriesga su título de la Organización Internacional de Boxeo ante un rival que viene en racha de grandes victorias frente a rivales de valía como Juan Manuel Márquez, Oscar De la Hoya y Ricky Hatton.
"Gracias a todos por venir", fue el grito de Miguel Cotto. "Quiero que sepan que estoy preparado para esta gran batalla y esperamos regalarles una gran victoria".
Así, escueto, pero lo suficientemente emocional como para que la percialidad de la Isla del Encanto desatará de nuevo su euforia.
Pacquiao, a su vez, con su habitual desparpajo saludó y motivó a sus fanáticos en su idioma y ratificó que después del combate tiene una presentación artística en un céntrico hotel de esta ciudad.
Algo para el público. Poco para la prensa, que se ha quedado con el brevísimo paso de los dos rivales por el tablado, en un corto acto presidido por una tensión dominante en ambos campamentos. Nadie se atrevió a nada.
En los estrictamente boxístico está claro y es lo predominate de los opinadores.
Que es el combate de la velocidad contra el poder. El vértigo y la movilidad relampagueante de Pacquio que reta al poder de Cotto.
Cada uno ha dejado saber con tiempo cuáles son los instrumentos de triunfo; sin embargo, tanto Freddie Roach, entrenador del tagalo, como Joe Santiago, el preparador del boricua deben tener cartas ocultas para reclamar la victoria esta noche.
Otra de las constantes es la creencia de que el combate se define por nocaut.
Conocidos los recursos de cada uno es complicado apostar que se vayan a la distancia.
Si Cotto se equivoca para enfrentar la rapidez de Pacquiao, lo va a lamentar, y si es Pacquiao quien subestima el poder del puertorriqueño, también se puede ir por la cuenta completa.
Es previsible un primer tercio de mucha cautela y nadie espera que el filipino vaya a tener el atrevimiento de intentar ser más macho ante un rival de esta categoría.
Y así mismo se cree que la esquina del campeón de los welters no va cometer la torpeza de ir a buscarlo, con la premisa equivocada de que es el gallo grande del patio.
De hecho, en los actos de ayer apenas sí hay una diferencia pequeña de Cotto en estatura.
Fuezas parejas, con factores de choque y cartas de victoria distintas.
Se oyó a menudo en toda esta promoción, que "Pacman" no ha enfrentado a un boxeador como Miguel Cotto.
Es decir, que hoy estaría en su examen supremo en el que debe demostrar, que si es como reclaman que es, el mejor libra por libra del mundo, tiene que poder con un 147 libras auténtico.
Este es el verdadero desafío para la esquina de Roach, cómo transitar la segunda mitad del combate cuando la mayor potencia física puede ser un factor.
También se oyó con insistencia la duda sobre las cejas que se cortan fácilmente en el boricua.
Sangra y sufre mucho y eso ante un rival rápido como el de esta noche puede ser una carga pesada.
Poder contra velocidad. Como para que Cotto entienda que su opción y casi la única es destrozar el mito y noquear al zurdo filipino, ya que está casi fuera de alcance la opción de ganarle una decisión, conocido el volumen de ataque que lanza y conecta su contrincante.
La hotelería rompió topes de ocupación. Las filas para los restaurantes y para los baños, volvieron indolentes.
Los estacionamientos volvieron a ser un lujo y los negocios han anticipado la Navidad.
Eso en lo que el marco ambiental regala, porque en lo que es más cuantificable se sabe que Cotto ganará siete millones seguros y puede llegar a 10 con los pagos de la TV. Pacquiao ganará 15 millones y con el PPE llegará 20 millones.
Apenas se miraron. Dieron su parte de victoria. Y Cotto saludó con cordialidad medida a su rival.
Y se fueron.
Hoy se vuelven a ver.