Sus calles empedradas son encantadoras y sus edificios coloniales están llenos de historia.
Es por eso que una visita a Dolores Hidalgo, Guanajuato, México, es siempre un agasajo.
Pero ahora que se acerca el Bicentenario de la Independencia, la visita es una experiencia difícil de explicar. Y es que durante el recorrido se siente a flor de piel el orgullo y la emoción de ser mexicano.
Uno de los lugares que usted debe visitar es el Museo Casa Hidalgo: una antigua y bella casona, donde alguna vez vivió el Cura Miguel Hidalgo.
Aquí puede observar varios objetos personales del Cura Hidalgo, incluidos una réplica de su recámara, documentos de la Independencia, y hasta estandartes que fueron utilizados por los insurgentes.
Otra monumental construcción es la Parroquia Dolores, una simple pero hermosa estructura que fue terminada en el año de 1778.
Pararse frente a esta iglesia provoca una gran emoción, ya que fue ahí donde Hidalgo hizo sonar la campana para comenzar la lucha por la Independencia mexicana.
UNA SABROSA TRADICIÓN
Y una de las tradiciones de Dolores Hidalgo que no hay que perderse, es probar sus deliciosas nieves de sabores exóticos. Se elaboran helados de mole, tequila, elote, alfalfa, pétalos de rosa, cerveza, piñón, chicharrón, aguacate, camarón y mucho más.
Dolores Hidalgo es también un sitio para quienes gustan de la música ranchera, porque aquí está la tumba del popular cantante y compositor José Alfredo Jiménez.
Reconocido como Cuna de la Independencia Nacional, este poblado guanajuatense tiene unos 55 mil habitantes, dedicados en gran parte a la industria de la cerámica que los turistas pueden adquirir a precios en verdad muy atractivos.
Otra gran figura nacida en esta localidad es el futbolista Adolfo "El Bofo" Bautista, militante de las Chivas del Guadalajara.