Un grupo de teatro presenta su obra itinerante que incluye ritmos africanos y actitudes amenazadoras hacia el público. EFE
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Como muestra de la arquitectura civil destaca la Plaza de Armas, en cuyo costado se encuentra el Palacio de Gobierno, edificio barroco del siglo XVII que alberga en su interior un mural del artista local Antonio Pinto que cuenta la historia de Zacatecas.

La tradición minera de la ciudad también puede vivirse desde cerca, desde el interior de la tierra, ya que una de sus minas, la del Edén, se acondicionó para ser visitada.

Pero no sólo la capital tiene interés turístico sino que el interior del estado también guarda joyas como Pinos, Sombrerete (la ciudad con mayor patrimonio arquitectónico después de Zacatecas) y Jerez. Estos municipios se fueron construyendo porque por los territorios del interior de Zacatecas transcurría el Camino Real Tierra Adentro, que es el nombre con el que se conoció a las veredas por las que se transportaba la plata.

Otro filón del estado es el turismo religioso con localidades como Plateros, que a pesar de su pequeño tamaño, se vanagloria de recibir un total de 2.5 millones de visitantes anuales solamente para conocer su ermita. Uno de los días más importantes del año para Zacatecas es el último domingo de agosto, cuando se celebra la fiesta de las Morismas, la escenificación de las batallas de moros y cristianos típicas de España. Esta tradición fue traída por los franciscanos de Valencia y en ella participan unas 12,000 personas que durante tres días representan las batallas subidos en un cerro y vestidos con variopintos trajes, mexicanizando la fiesta.

La ciudad de Zacatecas también es famosa para la historia del país ya que fue escenario de una histórica pero sangrienta victoria de los revolucionarios mexicanos, cuando en 1914 las tropas de Pancho Villa tomaron el cerro de la Bufa. Aunque supuso un gran éxito para la Revolución, esta batalla provocó que Zacatecas se desangrara: sus habitantes pasaron de 60,000 a 14,000 y su industria quedó arrasada. Los ciudadanos comenzaron entonces a emigrar a ciudades de México y a EEUU y se da la paradoja de que hoy en ese país hay tantos zacatecanos, 1.4 millones, como en todo el estado. De hecho, gran parte de la economía se sustenta por las remesas que los extranjeros envían a sus familias, 1.2 millones de dólares al día.