Unas vacaciones en el mar ya no responde sólo a la idea de un crucero surcando mares cálidos bajo el sol, sino que cada vez son más los destinos en los que se pueden encontrar naves amarradas a puerto que funcionan como hoteles o casa permanentes.
El barco-hotel se presenta como una alternativa al alojamiento tradicional, pero con la novedad de hacerlo sobre las olas. Ya sea durante unas vacaciones, una noche romántica, para empresarios o en grandes reuniones mundiales en las que el número de participantes puede sobrepasar la capacidad hotelera.
Budapest, Praga, Amsterdam, Estocolmo, Gante o Vancouver son algunas de las muchas ciudades donde el viajero puede elegir un barco para dormir, opción que también se está haciendo un hueco como apoyo a los hoteles, en la celebración de grandes eventos.
Las reuniones mundiales o los Juegos Olímpicos suelen poner en jaque la capacidad hotelera de las ciudades anfitrionas, como sucedió en Copenhague durante la Cumbre sobre el Cambio Climático celebrada en diciembre a la que asistieron más de 15,000 personas.
El "tour operador" Kuoni fondeó en uno de los muelles céntricos de Copenhague un crucero, el "Norröna", con más de 354 camarotes, que durante los doce días de la cumbre hizo las veces de hotel, y en el que se puso el cartel de "no hay habitaciones" durante la segunda semana de la cumbre.
Medios de comunicación y pequeñas delegaciones participantes en la reunión fueron los clientes que más optaron por el barco-hotel de Kuoni.
UN ALOJAMIENTO ORIGINAL
Los clientes de un barco-hotel o "boatel" buscan un alojamiento original, "hacer algo especial" y, en el caso de personas que viajan por trabajo, que "a veces acaban hartos de hoteles", la nave es una experiencia nueva con una ubicación céntrica, según relatan los propietarios de la goleta turca Yasanti, que durante los inviernos ejerce de "bed and breakfast" en el puerto de Barcelona, lo que "ayuda a los gastos de mantenimiento y amarre", mientras en verano hace trayectos charter a Baleares.
La goleta ofrece también cenas románticas y un servicio de "siesta abordo", con el que en cualquier momento del día y sin estar alojado en ella, se puede descabezar un sueñecito ya sea en una tumbona al sol o en uno de sus cinco camarotes.
PARA TODOS LOS GUSTOS
Los "boatel" pueden encontrarse de todos los tamaños y para todos los gustos. Desde las grandes estructuras que por dimensión y diseño casi hacen olvidar que se está sobre una nave en el agua, hasta pequeñas embarcaciones que tras una vida navegando asumen un nuevo papel, ya sea guardando su disposición original o profundamente reformadas para ampliar los espacios.
Por ejemplo, el Amstel Botel de Amsterdam ofrece 175 habitaciones con los servicios propios de un hotel de tres estrellas, desde televisión por cable, a restaurante y bar. Pero también pueden encontrarse por todo el mundo pequeñas naves que se alquilan a familias o grupos como barcos-apartamentos amarrados a puerto.