Los grupos que abogaban por el cambio aplauden con una mano porque esperaban que el cambio se aplicara a los cheques. Pero, no fue así.

La decisión de escoger un servicio debe ser de nosotros y no del banco. Es preferible vivir con la neurona que nos nieguen el pedido cuando estamos en un cajero automático o haciendo una compra con tarjeta de débito que ver nuestra cuenta con $35 dólares cada vez que sacamos más dinero de lo que tenemos en la cuenta.

Si quieres que te cubran, hay que aprobarlo. De lo contrario, no hay que sobregirarse.

Al final, tú decides.

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