A través del juego, un niño o niña aprende conceptos, aptitudes, expectativas y a socializar con otros niños. [FOTO: Archivo/La Opinión]
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Si rasguños, llanto, empujones o gritos aparecen en la escena cuando dos niños pelean por los juguetes, es momento de buscar  la manera adecuada de resolver esto.

Cuando los críos son pequeños y principalmente son menores de 5 años, los bienes con los que interactúan de manera cotidiana son un elemento muy valioso para ellos, por lo que este tema no es de poca importancia en su educación.

Jerry Wyckoff y Barbara C. Unell, autores del libro Disciplina sin gritos ni palmadas de Editorial Norma, brindan 5 consejos puntuales que ayudarán a los miembros de la familia a prevenir el problema:


1.    Guardar las mantas y juguetes favoritos de su hijo cuando tenga visitas en casa.
2.    Dar ejemplos en casa de cómo los padres comparten sus cosas con los amigos.
3.    Marcar sus carritos u osos de peluche, a fin que no se confundan con los de algún otro niño.
4.    Decir al hijo lo bueno que es compartir, y resalte esto cuando lo haga.
5.    Recordar que para que un niño acceda a que otro se divierta con sus cosas, lo ideal es que lo vea que que se hace en su familia ya que es una conducta que se desarrolla y fortalece por medio de la educación.

¡Puros catorrazos!
Si el pleito ya no se pudo evitar, y por el contrario, es una constante cuando el chico está con sus amiguitos, ya sea en el recreo, en las horas que comparten en la escuela o simplemente cuando disfrutan con los hermanos de una tarde en casa, hay que poner atención en otras situaciones que quizá se dejan de lado, todo con el fin de resolver el problemón que se tiene cada vez que hay un lindo auto o una preciosa muñeca de por medio.

Es primordial considerar la edad de los niños, los autores explican que especialmente entre quienes tienen menos de tres años, no se espera que puedan compartir debido a su desarrollo alcanzado, por lo que hay que permanecer cerca cuando jueguen para disipar el conflicto, dado que están muy pequeños para hacerlo aún por ellos mismos.
 
“La palabra ‘mío’ es la contraseña que  usan los preescolares para recordar a los demás niños (y adultos) que tienen derechos territoriales. A pesar de las guerras que provocan estas tres letras en los hogares con niños menores de cinco años, la posesividad desafortunadamente no desaparecerá hasta que los niños estén listos, desde el punto de vista del desarrollo, para superarla entre los tres y seis años”, advierten.

Es de mucha utilidad, poner los juguetes en tiempo fuera, es decir, cuando se detecte el objeto del problema se les dirá que nadie podrá jugar con él hasta que ambos estén calmados y dispuestos a que todos lo usen.

El estado de ánimo con el que los padres aborden la situación será definitivo, por lo que se necesita tener paciencia, así como no enojarse, para así mandar un mensaje de autodominio y buen manejo del problema.

Finalmente, el castigo no es recomendado ya que la culpa se situará en el juguete no en el hijo, así que en la medida que se transmita sobre lo valioso de la actitud de compartir, el aprendizaje estará adquirido.

“Ayude a abonar el terreno de la paz al enseñarle consistentemente a su preescolar las reglas del ‘toma y dame’ del mundo. Refuerce las reglas de compartir en casa, pero sea paciente. No espere a que siga rigurosamente las instrucciones hasta que lo vea compartir sin que usted intervenga; el signo glorioso de que está listo para ensanchar sus horizontes”.

“La perseverancia es el motor del éxito”
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