Cuando el calor agobiante está en todo su apogeo, se vuelve una necesidad beber líquidos refrescantes, desde gaseosas hasta jugos, pero no olvide que lo mejor para quitar la sed es el agua.
Además de quitar la sed, las aguas frescas saben deliciosas y ayudan a recuperar las suficientes vitaminas y nutrientes que se pierden al sudar.
En contraste con los refrescos gaseosos, que después de ingerir varios vasos, sólo aumentan más la sed y el tamaño del estómago, las aguas frescas ayudan a hidratar y llenan de energía.






