"Primero hacemos nuestros hábitos y luego nuestros hábitos nos hacen a nosotros", ha señalado John Dryen, el prestigioso poeta, crítico literario y dramaturgo la Inglaterra del siglo XVII.
"Diversos estudios sobre la conducta humana parecen darle la razón a Dryen, porque indican que es absolutamente necesaria la perseverancia para inculcar un nuevo hábito en la conciencia humana", explica Raúl Vincenzo Giglio, profesor de yoga y meditación, y experto de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal.
En alguno de esos estudios, añade, incluso se concreta que "es imprescindible mantener una determinada práctica durante 21 días consecutivos para que la mente neuronal la asimile como parte fundamental de su esquema, es decir se habitúe a su empeño; se cree el hábito", comenta el experto.
La psicóloga británica Vera Peiffer explica que el hábito "es una rutina que asocia una situación determinada y una respuesta automática.
Según Peiffer, "la razón de que los triunfadores consigan enfrentarse a sus malos hábitos y otras personas no, es que los primeros ponen en marcha el cambio, y los otros no".
Cómo cambiar
Para dar el primer paso en cualquier cambio de hábitos, la experta sugiere plantearse la pregunta: "¿Qué es lo que en mi fuero interno sé que debo hacer? La respuesta está ahí, porque todos sabemos lo que conviene hacer cuando estamos atrapados en una rutina", dice Peiffer. Y agrega: "Cada persona sabe en su interior lo que debe transformar, comenzando desde hoy mismo.
"Los nuevos hábitos, al igual que un par de zapatos de deporte, al estrenarlos crearán rozaduras en los primeros tramos del trayecto. Pero si el atleta decide no despojarse de ellos ante las primeras molestias, los pies y el calzado formarán una unidad con la cual es posible encarar cualquier meta", explica Peiffer.
Según la psicóloga, el ser humano "está programado para resistir al cambio. Teme al cambio, aún sin saber si puede ser positivo para su evolución".
21 días
"Si la persona mantiene el compromiso de andar el camino a lo largo de los primeros 21 días, la energía adicional que le ha dedicado en los duros comienzos se tornará un acto habitual, es decir, se transformará en un hábito, que no le supondrá costo de energía adicional", agrega Peiffer.
Afirma que si alguien es capaz de permanecer en el curso correcto de ejecución de un nuevo hábito, "a partir del día 21 será una empresa sumamente fácil y rutinaria para realizar. Incluso, la propia necesidad interior nos impulsará a su realización".
"Se trata de asumir el reto de los 21 días, para asimilar la propuesta que estime necesaria: ya sea llevar una nueva alimentación, dejar de fumar, pasear más, leer regularmente o apagar la televisión", afirma el psicóloga.