Halloween. (FOTO: AP)
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SAN FRANCISCO (EFE).— Mientras millones de niños en EEUU se preparan ilusionados para la noche de Halloween, muchos padres recurrirán a la tecnología para evitar que tras la puerta a la que llamen sus hijos para pedir dulces se esconda un pederasta.

Esta noche, millones de niños estadounidenses se disfrazarán para recorrer su barrio de casa en casa pidiendo caramelos al grito de treat or trick, algo así como "o me das dulces o te expondrás a terribles travesuras".

Muchos padres, mientras tanto, tiemblan de miedo y no precisamente porque sea Halloween: ¿se esconderá un pederasta detrás de esa puerta decorada con calabazas y fantasmas? ¿Cómo encontraré a mi hijo si no vuelve a casa al caer la noche?

Los últimos avances en tecnología GPS se han convertido en Estados Unidos en la principal arma de padres preocupados por la seguridad de sus hijos, aunque algunos expertos advierten de que estos aparatos no son la panacea.

El dramático caso de Jaycee Dugard, la joven californiana que permaneció secuestrada por un pederasta durante 18 años y encontrada el pasado agosto, ha incrementado aún más la preocupación por los casos de desaparición de menores.

Aproximadamente 800.000 niños desaparecen cada año en EEUU., aunque muchos son casos de fugas o secuestros por parte de uno de los padres. Unos 58.000 menores son secuestrados por extraños y un 1 por ciento nunca regresa a casa.

Entre los servicios más populares se encuentra una aplicación para el iPhone que lleva varios meses en la lista de las diez más descargadas y que permite localizar a las personas condenadas por delitos sexuales que viven en una determinada zona.

Esta aplicación se basa en la controvertida Ley Megan, que obliga a los condenados por delitos sexuales a comunicar en todo momento su lugar de residencia, independientemente del tiempo que haya pasado y de si han cumplido ya su pena.