Los tiempos difíciles exigen medidas heroicas, por lo que muchos fabricantes automotores, entre ellos General Motors y Chrysler, planean abandonan sus programas de arrendamiento (leasing). Aproximadamente uno de cada cinco vehículos nuevos es arrendado, una práctica que determina de antemano la compra del auto o el valor residual del vehículo al final del período de alquiler, que por lo general es de tres o cuatro años. El pago se conviene en base a la diferencia entre el precio al por menor y el monto residual del auto. El arrendamiento se acaba porque la mayoría de los fabricantes se ven afectados con pérdidas enormes debido a que el valor residual de las unidades, especialmente camiones y vehículos deportivos utilitarios (SUV), está por el piso. Nadie quiere comprar una camioneta, un camión o un SUV y por lo tanto los precios están por el suelo.
Ford ha perdido $2.100 millones este año por los precios residuales debido a una combinación de precios elevados de la gasolina y una economía deprimida. Honda anticipa que el mismo problema le costara $231.8 millones hasta marzo del 2009. Esto significa que usted tendrá que comprar su próximo auto del modo tradicional, al menos a corto plazo hasta que el mercado se estabilice y los valores residuales se puedan determinar con mayor exactitud.









