WASHINGTON, D.C.— El presidente Barack Obama defendió ayer la inusual colaboración que agentes estadounidenses están prestando en México contra los carteles de droga. Asimismo, enfatizó que el gobierno intentará mejorar sus funciones administrativas para minimizar la separación de familias afectadas por las deportaciones.
Cerca de las 3:00 de la tarde, el mandatario entró al salón Roosevelt de la Casa Blanca donde lo esperaba un grupo de periodistas hispanos. Ansioso de hablar de la deuda nacional y también un poco cansado, tras las celebraciones de su cumpleaños, inició un diálogo con la esperanza de dirigirse al público latino y a los futuros votantes en 2012.
Consultado por La Opinión respecto al trabajo de agentes de la Oficina del Control de Drogas y Narcóticos (DEA),la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y militares retirados del Comando Norte en una base militar en México, el presidente respaldó lo que se ha realizado hasta ahora. Este tipo de cooperación, desarrollada por primera vez en este marco de trabajo, fue difundida por The New York Times, dejando una estela de críticas políticas al sur de la frontera.
"Siempre he sido claro desde que asumí mi cargo que queríamos proveer de toda la asistencia técnica necesaria que pudiéramos a México en su lucha contra los narcotraficantes. Nuestro programa está restringido a proveer asistencia de inteligencia y otras formas de asesoría de respaldo, para que el gobierno de México pueda ejecutar su lucha contra los narcotraficantes en el país", dijo a La Opinión.
"Quiero ser muy claro, respecto a que ésta no es una situación donde tenemos agentes estadounidenses participando en actividades de control dentro de México. Sólo estamos proveyendo asistencia, ayuda, para que ellos puedan concretar los objetivos de Calderón. No tenemos ningún plan de expandir nuestro rol más allá de la cooperación técnica que se está dando ahora", agregó.
Obama declinó referirse al posible despliegue de contratistas privados de seguridad a México e insistió en que Estados Unidos brinda cooperación en el manejo de los narcotraficantes a diversos países, ya que es parte de los intereses de seguridad nacional.
"Pero cualquier cosa que hacemos está relacionada con nuestra capacidad técnica. Le compete a México, hacer cumplir sus leyes en sus fronteras", insistió.
Por otra parte, el mandatario dio un "no" rotundo al ser cuestionado sobre la salida de su procurador general, Eric Holder, por su supuesto desconocimiento de una operación del calibre de "Rápido y Furioso, que permitió el trasiego ilegal de más de 2 mil armas a México.
En cuanto a inmigración, el presidente enfatizó que programas como Comunidades Seguras (S-Comm) están siendo evaluados constantemente. La semana pasada el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) reforzó su carácter obligatorio a nivel nacional. Con esto, la información sobre huellas digitales de personas detenidas será compartida con la agencia en todo el país en 2013, en busca de los indocumentados detenidos.
"ICE ha implementado más dirección a los agentes en el campo, respecto a cuáles son las prioridades. Eso no significa que esto se haya concretado en su totalidad en el nivel operacional. Todavía puede haber situaciones en que se esté deportando a personas que estén acusadas de conducir bajo la influencia del alcohol o tengan violaciones menores de tráfico. Pero en general la dirección a la que nos estamos moviendo es que hay que priorizar los crímenes más serios", explicó a La Opinión.
"Mientras más atención se ponga en este enfoque, más efectivo será el programa. El desafío acá es que es una agencia grande, con muchos agentes a lo largo del país. Pienso que ICE está enfocado en cambiar la cultura para enfocarse en estas nuevas prioridades", aseguró.
Consultado por La Opinión respecto a la posibilidad concreta de que no se comparta la información biométrica de personas con delitos menores de tráfico, el mandatario sólo indicó que se continuará "tratando de mejorar nuestras funciones administrativas para minimizar la separación de familias".
Obama aprovechó también la oportunidad, para realizar una crítica a lo que ve como esfuerzos sólo enfocados en contra de los demócratas, cuando se habla de inmigración.
"No se ha puesto la energía en lo que pueden hacer los republicanos. Se ha invertido tanto tiempo en si podemos hacer algo administrativamente que parece que la gente simplemente se ha rendido respecto a la idea de cambiar la manera de pensar de los republicanos sobre inmigración. Como consecuencia no siente ninguna presión respecto a hacer lo correcto, cuando se trata de una reforma migratoria", dijo.
Respecto a su campaña por la reelección, Obama reconoció tener fe en los votantes hispanos. "La elección del próximo año se basará en qué visión del país es mejor. Preferimos una que continúa expandiendo las oportunidades para que los jóvenes vayan a la universidad, que está invirtiendo en poner a la gente a trabajar, que cree en una reforma migratoria, que piensa que debemos balancear nuestro presupuesto de una manera justa o la visión republicana. Creo que nos irá bien", comentó.
Por su parte, insistió en que está dispuesto a continuar hablando sobre la necesidad de una reforma migratoria consistentemente y de Dream Act, puntos que en su opinión, ningún candidato republicano defenderá.