Del enorme grupo de "soñadores" que serían beneficiados con la iniciativa de ley DREAM Act, un 62% podría no concretar el sueño debido a sus condiciones de vida.
Desde 2001 el proyecto de ley para el Desarrollo, Ayuda y Educación para los Menores Extranjeros (DREAM), que daría un camino a la ciudadanía a los niños y jóvenes indocumentados que llegaron a este país siendo menores de edad, ha sido uno de los puntos más candentes del debate migratorio.
Se estima que cerca de 2.1 millones de niños y jóvenes inmigrantes cumplirían con los requisitos para legalizar su estatus migratorio a través de esta iniciativa; sin embargo, barreras como el limitado dominio del inglés, la pobreza y las obligaciones familiares podrían representar un problema para estos jóvenes, dando por resultado que sólo un 38% pudiera convertirse en residente permanente.
De acuerdo con la iniciativa, los aspirantes deben reunir cuatro requisitos: haber ingresado a Estados Unidos antes de los 16 años de edad; haber tenido presencia constante en el país por al menos cinco años previos a la aprobación de la ley; haber obtenido un diploma de preparatoria o su equivalente, como el GED, y ser menores de 35 años.
Con base en estos requisitos, los beneficiarios recibirían un estatus condicional por hasta seis años, durante los cuales tendrían que obtener un grado de una institución de educación superior, o bien servir en las Fuerzas Armadas por al menos dos años.
Una vez cumplida esta obligación, podrían solicitar una residencia permanente.
Si bien los 2.1 millones mencionados podrían reunir las primeras cuatro características, 1.3 millones de ellos no estarían en condiciones de graduarse o servir en las Fuerzas Armadas, lo cual les impediría recibir los beneficios del DREAM Act.
Un reporte publicado por el Migration Policy Center (MPC) indica que cerca de 350 mil de los posibles beneficiarios no cuentan con el dominio suficiente del inglés mínimo indispensable para obtener un grado de educación superior.
A este primer obstáculo se suman las condiciones de vida. Dos tercios de los más de 900 mil potenciales beneficiarios menores de 18 años viven por debajo de la línea de pobreza, lo cual aumenta la posibilidad de que no finalicen sus estudios de preparatoria y no reúnan los requisitos para ser legalizados.
Otros 490 mil candidatos a beneficiarse con DREAM Act actualmente ubicados entre los 18 y los 34 años de edad no cuentan con un diploma de preparatoria o un GED.
De ellos 62% de las mujeres y 85% de los hombres cuenta con un empleo para sostenerse a sí mismos o a sus familias, lo cual indica que sin apoyo económico adicional, muchos no podrían finalizar sus estudios para cumplir con el cuarto requisito.
"Viendo las tasas de deserción de la preparatoria en las familias pobres, y considerando las tasas de graduación en la educación superior, pudimos hacer un análisis objetivo y darnos cuenta de que posiblemente sólo unos 360 mil de estos jóvenes podrán tener una educación superior", comentó Jeanne Batalova, una de las autoras del reporte del MPC.
Esta situación afecta particularmente a la población de California. Uno de cada cuatro posibles beneficiarios de DREAM Act a nivel nacional se encuentra en este estado, un total de 553 mil niños y jóvenes (26% del total).
Los estados que le siguen son Texas con 258 mil (12%), Florida con 192 mil (9%), Nueva York con 146 mil (7%) y Arizona con 114 mil (5%).
"Nuestro análisis demuestra que un importante número de jóvenes migrantes indocumentados serían sujetos de recibir un estatus legal permanente a través de esta ley", comentó Margie McHugh, coautora del reporte. "Sin embargo se requiere de una importante inversión para que puedan recibir educación o servir en las Fuerzas Armadas con el fin de asegurar que podrán integrarse a la sociedad estadounidense".