No han sido pocas las manifestaciones en favor de Dream Act en California, especialmente nutridas de jóvenes. J. Emilio Flores/La Opinión
1/2

Del enorme grupo de "soñadores" que serían beneficiados con la iniciativa de ley DREAM Act, un 62% podría no concretar el sueño debido a sus condiciones de vida.

Desde 2001 el proyecto de ley para el Desarrollo, Ayuda y Educación para los Menores Extranjeros (DREAM), que daría un camino a la ciudadanía a los niños y jóvenes indocumentados que llegaron a este país siendo menores de edad, ha sido uno de los puntos más candentes del debate migratorio.

Se estima que cerca de 2.1 millones de niños y jóvenes inmigrantes cumplirían con los requisitos para legalizar su estatus migratorio a través de esta iniciativa; sin embargo, barreras como el limitado dominio del inglés, la pobreza y las obligaciones familiares podrían representar un problema para estos jóvenes, dando por resultado que sólo un 38% pudiera convertirse en residente permanente.

De acuerdo con la iniciativa, los aspirantes deben reunir cuatro requisitos: haber ingresado a Estados Unidos antes de los 16 años de edad; haber tenido presencia constante en el país por al menos cinco años previos a la aprobación de la ley; haber obtenido un diploma de preparatoria o su equivalente, como el GED, y ser menores de 35 años.

Con base en estos requisitos, los beneficiarios recibirían un estatus condicional por hasta seis años, durante los cuales tendrían que obtener un grado de una institución de educación superior, o bien servir en las Fuerzas Armadas por al menos dos años.

Una vez cumplida esta obligación, podrían solicitar una residencia permanente.

Si bien los 2.1 millones mencionados podrían reunir las primeras cuatro características, 1.3 millones de ellos no estarían en condiciones de graduarse o servir en las Fuerzas Armadas, lo cual les impediría recibir los beneficios del DREAM Act.