Los activistas, que representan a grupos cívicos y sindicales del país, se reunieron con el presidente de EE.UU., Barack Obama, para analizar formas de recabar apoyo republicano para una reforma migratoria integral.
Según los activistas, Obama reiteró su apoyo y compromiso con la reforma migratoria pero la reunión no arrojó novedades en cuanto a cómo y cuándo se lograría ésta en el Congreso.
El mensaje de Obama “fue que yo no me he dado por vencido y ustedes no se deben dar por vencidos”, explicó en declaraciones a los periodistas, Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA).
Agregó que el mandatario les pidió seguir trabajando juntos para asegurar que el Congreso reúna los votos necesarios para sacar adelante la reforma, algo que por ahora no está garantizado por la falta del apoyo republicano.
"Estamos tratando de convencer a los republicanos a que regresen" a la mesa de negociaciones porque "se han echado atrás", explicó Salas.
Por su parte, el reverendo Samuel Rodríguez, de la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos, afirmó que "el grupo que está deteniendo la reforma no es el presidente" y que "el balón está en el techo de los republicanos".
Coincidió con Salas en que a la comunidad hispana le corresponde mantener la presión para que los republicanos se sumen al esfuerzo por reformar el sistema de inmigración del país.
Los republicanos, en general, mantienen la posición de que primero se tiene que fortalecer la vigilancia y protección fronteriza antes de siquiera iniciar un debate sobre la reforma.
La semana pasada, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, reiteró lo que ha dicho desde siempre: que la frontera "está más segura que nunca", que el Gobierno de Obama ha hecho esfuerzos "sin precedentes" para la seguridad fronteriza y que solución a la inmigración ilegal pasa por una reforma exhaustiva.
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