Si existiera una pirámide del desempleo, Rosalba Hernández (nombre ficticio) de seguro se encontraría en el escalón más bajo.
Después de casi dos años sin trabajo, el subsidio estatal (UI) se agotó para ella y no encontró colocación. Últimamente recurrió a la asistencia pública y los cupones de alimentos, pero incluso estos últimos los perdió.
"Me dijeron que si no tenía hijos o no era mayor de edad, no reunía los requisitos para recibir más ayuda. Los que estamos solteros pagamos más impuestos y no tenemos las mismas garantías", comentó.
Durante el año que recibió ayuda al desempleo se dedicó a estudiar cosmetología, pero según explicó ese oficio no le ha abierto las puertas de un trabajo.
Javier Moreno, de 48 años, de oficio joyero y cuatro meses sin trabajo, también pertenece a las filas de los desempleados crónicos. El alza del precio del oro, dijo, ha impactado negativamente el negocio de las joyerías, por lo que sus perspectivas de volver a emplearse son remotas.
"Antes, en la sección de clasificados de La Opinión, salía casi una hoja completa de anuncios buscando trabajadores de joyería", explicó. Pero eso fue hace 12 años. Ahora, agregó, con suerte aparece un aviso ofreciendo una plaza. Para sobrevir, confesó, sus amigos y sus hermanos le echan una mano.
Un análisis reciente del Economic Policy Institute (EPI), un centro de investigaciones en Washington, D.C., afirma que el tiempo promedio de desempleo de un trabajador estadounidense es de casi cinco meses, más que en ninguna otra época desde que la Oficina de Estadísticas del Departamento de Trabajo empezó a medir ese valor en 1967.
En febrero la media fue 19.4 semanas, más del doble que las 8.4 semanas de desempleo registradas al inicio de la recesión en diciembre de 2007.
Aunque obviamente toma más tiempo encontrar un puesto cuando el mercado está deprimido, esta época ha rebasado todo los records.
Durante la recesión de 1983, la media de tiempo que le tomó a un desempleado volver a la producción osciló entre las 9 y 12 semanas.
California es uno de los cuatro estados del país con los más altos índices de desocupación. En enero, sin embargo, según los datos más recientes del Departamento de Desarrollo de Empleo (EDD), se crearon aquí 32,500 nuevos puestos, la mitad de ellos en la construcción, el sector donde ha habido mayor eliminación de empleo.
"Muchos trabajadores tienen que vender en las calles por primera vez, algunos venden sus cositas, otros piden dinero prestado, y hay casos en que la gente se va de regreso a su país", dijo Jorge Mario Cabrera, el portavoz de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA), refiriéndose a los extremos a que tienen que llegar muchos hispanos en el desempleo.
Verónica Federovsky, coordinadora para la región oeste de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON), que lleva trabajando 12 años con este sector de trabajadores, manifestó que nunca se habían producido los extremos de depauperación que se advierten hoy.
"Ahora de repente tenemos que en un apartamento que antes compartían dos personas, ahora viven cuatro o cinco", dijo.
Los analistas prevén que en California el empleo va a recobrarse lentamente a partir de mediados de 2010. Sin embargo, sectores como la construcción, del que dependen sobremanera los trabajadores hispanos, no volverán a ser lo que fueron probablemente en muchas décadas, no al menos en el renglón de la edificación residencial.
Aunque se abrieron 16,200 plazas en construcción en enero, éstas se atribuyen a la puesta en marcha de obras de infraestructura con fondos del programa de estímulo del gobierno federal.
Se estima que en todo el país hay casi 15 millones de personas sin empleo.
El miércoles, el Senado aprobó una nueva extensión de la ayuda al desempleo que debe ser aprobada en la Cámara de Representantes.