WASHINGTON, D.C.- La noche se vistió de rojo en Washington. Tan sólo después de cuatro años en la minoría de la Cámara de Representantes, los republicanos recuperaron el control de esta asamblea. En tanto, en el Senado y en las gobernaciones, el partido ha ganado 24 y 16 puestos respectivamente, hasta el cierre de esta edición.
Unos tonos de jazz acompañaron el ambiente en el salón Independence del Hotel Grand Hyatt en Washington, en vísperas de los resultados finales. El lugar escogido por el Comité Nacional Republicano del Congreso (NRCC) para celebrar el triunfo.
La prensa comenzó a congregarse desde las primeras horas de la tarde, mientras los asistentes ingresaron alrededor de las 8:30PM ET, repletando el lugar.
Entre las mayores atracciones figuraron, el presidente del Partido Republicano, Michael Steele, junto a los líderes de la minoría en la Cámara de Representantes y el Senado, John Boehner (R-OH) y Mitch McConnell (R-KY).
Boehner, se veía particularmente emocionado y no es para menos, los resultados lo convierten en el próximo presidente de la Cámara de Representantes. "Esta no es una noche de celebración. Es una noche para subirnos las mangas y poner manos a la obra. Alrededor del país estamos viendo un repudio a Washington y a un gobierno grande. Nuestra nueva mayoría hará las cosas de manera diferente", enfatizó.
Los republicanos necesitaban más de 39 escaños para alcanzar la mayoría en este cuerpo legislativo, considerando que actualmente cuentan con 178 escaños. Aunque los resultados finales aún no están decididos en las carreras más reñidas, el triunfo en al menos 218 puestos –reportado al cierre de esta edición-, les da la mayoría.
En tanto en el Senado, de los 37 escaños en juego en la elección, 24 se habían inclinado por republicanos y 9 por demócratas. Actualmente la Cámara Alta tiene una mayoría azul de 59 legisladores, la que será mantenida en el siguiente Congreso.
Particularmente en la carrera en Nevada, el líder de la mayoría demócrata Harry Reid (D-NV) prevaleció sobre la candidata Sharron Angle, una de las contiendas más cerradas.
En tanto, el Tea Party ha tenido buenos resultados. Los candidatos Rand Paul en Kentucky y Marco Rubio en Florida, ganaron sus respectivas carreras.
En el caso de los gobernadores actualmente, existen 26 puestos demócratas, 23 republicanos y un independiente. Hasta el cierre de esta edición, los conservadores habían obtenido 16 de los 37 escaños en juego en este ciclo electoral.
Destacaron resultados como el triunfo de la candidata republicana, Susana Martínez, quien se convertirá en la próxima gobernadora del estado de Nuevo México. La primera hispana en ocupar este cargo. Por otra parte, la gobernadora Jan Brewer fue reelegida en Arizona.
En la opinión de los expertos, los comicios llegaron a estos resultados, en general, por fuertes sentimientos dentro del electorado. "Cuando Barack Obama fue elegido, los votantes querían cambio, pero no había acuerdo en relación a qué forma tomaría. Este es el periodo en que los votantes han estado más enojados con el gobierno", explicó el encuestador, John Zogby.
"Los electores esperaban que se cambiara la vieja dinámica de Washington, pero legislaciones como la reforma de salud y el paquete de estímulo económico, tuvieron un perfil muy partidista", agregó.
Otros analistas han destacado como razones, la situación de la economía y la percepción por parte del público, de que no ha habido suficiente progreso en esta área.
Pero expertos como John Fortier, analista político de American Enterprise Institute, destacaron también, que en las elecciones legislativas en 2006, el descontento con la gestión del Presidente George W. Bush, llevó a que muchos distritos conservadores se inclinaran por candidatos demócratas.
"En esta elección hay un regreso de esos asientos a manos republicanas. Estos resultados implicarán la desaparición de los candidatos más moderados en ambos partidos, lo que polarizará el ambiente en la Cámara Baja", aseguró.
Hasta mediados de noviembre podría durar el conteo y decisiones finales en carreras conflictivas o demasiado cercanas, como ha ocurrido en elecciones anteriores. No obstante, en política no hay descansos y en Washington el trabajo para las siguientes elecciones presidenciales ya ha comenzado.