Diversas calles de Tijuana son identificadas como áreas donde prolifera el ejercicio de la prostitución. (FOTO: Yurina Rico/La Opinión)
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Cuando las estadounidenses comenzaron a llegar a Tijuana, ‘Las Magdalenas’ no sabían que se enfrentaban a una tendencia; creían que era alguna estadounidense que se había perdido en la frontera y que sólo buscaba dinero para regresar a casa.

Pero no fue así. Desde diciembre del año pasado, las estadounidenses son más visibles no por su vestimenta que tiende a ser menos delatora, sino porque se paran en las esquinas con una actitud muy amigable hacia los clientes potenciales.

Víctor Clark, director del Centro Binacional de Derechos Humanos con base en Tijuana y catedrático de la Universidad de California en San Diego (UCSD), comenta que, según lo que ha podido observar, las estadounidenses que deciden dedicarse al oficio más viejo del mundo al sur de la frontera son homeless y en su mayoría drogadictas.

"Este es un fenómeno que se está dando. Las americanas trabajan como prostitutas en Tijuana porque es más seguro que en Estados Unidos", comenta Clark.

A diferencia de su vecino del norte, en México la prostitución no es ilegal, sino que es regulada por las autoridades y la sociedad. Las prostitutas, ya sea en Tijuana o en cualquier otra ciudad de México, tienen su propia área en donde pueden vestir superminifaldas, camisas cortas y maquillaje pesado.

En Tijuana la zona de tolerancia se llama "Zona Norte".

Esta área está llena de bares, hoteles en donde se cobra por hora, cajeros automáticos y algunas ventas de comida en las aceras. El platillo principal a la venta son tacos de carnitas y de carne asada.

"Tijuana siempre ha sido un paraíso para las personas que buscan trabajo. En el pasado, la tasa de desempleo ha sido de 2%, o sea, muy por debajo del desempleo a nivel nacional. Ahora, a pesar de que el desempleo llega al 8%, aun así es muy atractiva para muchas personas, tanto que hasta las homeless del otro lado de la frontera buscan trabajo aquí", explica Clark.