La recesión más prolongada y corrosiva de los últimos 80 años ofreció un respiro en julio, precisamente cuando estaba a punto de cumplir 20 meses de duración.
De acuerdo con un esperado informe del gobierno divulgado ayer, el país perdió únicamente 247,000 empleos en julio, mucho menos que el mes anterior, lo que redujo la tasa de desocupación de 9.5% a 9.4%.
Es la primera vez que este valor cae desde abril de 2008, lo que parece indicar que la desaparición de empleos está perdiendo fuerza.
En el caso de sectores económicos como la manufactura y las finanzas, el ritmo de eliminación de plazas se redujo notablemente, pasando de 131,000 a 52,000 en el primer renglón, hizo ver la Asociación Nacional de Banqueros (ABA).
La noticia de la reducción del desempleo se convirtió en un espaldarazo político al programa de estímulo económico del presidente Barack Obama, una terapia de choque de 870,000 millones de dólares en fondos federales para alentar la creación de empleos y estimular el consumo interno.
Obama aseguró que el informe de desempleo confirma que el país "marcha en la dirección correcta" y que "lo peor ha quedado atrás".
"Aunque se perdieron 247,000 empleos en julio, esto representa 200,000 empleos menos de los que se perdieron en junio, y mucho menos que los 700,000 mensuales que estaban desapareciendo al empezar el año".
El Presidente dijo que las políticas aplicadas por su administración han dado por resultado el repunte de los mercados financieros y la recuperación del valor de las cuentas 401k, de las que dependen millones de estadounidenses para su retiro.
El Partido Republicano, en cambio, no veía mucho que celebrar ante la noticia.
"No se puede argumentar que el estímulo no haya logrado nada, pero ciertamente los resultados no corresponden al dinero que hemos metido en ello", declaró Douglas Holtz-Eakin, ex asesor económico del senador John McCain.
Wall Street en cambio recibió la noticia con una subida de 113 puntos en el índice Dow Jones, lo que le permitió recobrarse de las caídas sufridas a lo largo de la semana, mientras que el dolar se recuperó frente al euro y al yen.
Obama aprovechó la oportunidad para declarar que para que el país siga avanzando no puede apostarle a un modelo basado en la voracidad insaciable y la aplicación expoliadora de tasas de interés, y que tampoco se puede aceptar que los crecientes costos de la atención médica-hospitalaria que sólo benefician a unos, asfixien su progreso económico.
El Instituto de Políticas Económicas (EPI) convino en que el descenso del desempleo fue un efecto del paquete de estímulo económico de la Administración. Según sus estimaciones, esta iniciativa, conocida por las siglas ARRA, subió significativamente el perfil del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo tercio del año, lo que condujo a crear —o preservar— alrededor de 700 mil empleos.
Pero Heidi Shierholz, economista del EPI, también hizo ver que la erosión de empleos siguió siendo alta en julio, y que el país necesitará abrir 9.1 millones de plazas adicionales para recuperar los niveles que tenía antes de que se declarara la recesión.
"Se necesitan políticas adicionales de intervención [federal] para generar trabajos y proveer alivio. De otra manera, la pérdida de empleo puede frenar la recuperación", dijo Shierholz.
La economista morigeró el entusiasmo suscitado por el informe laboral, haciendo ver que un factor que sin duda contribuyó a bajar la tasa de desempleo en julio fue la reducción de la fuerza laboral en 422,000 trabajadores.
Si estas personas hubiesen sido incluidas en la cuenta, el desempleo en realidad se hubiera elevado a 9.6%, que era lo que se esperaba.
Por otro lado, el desempleo continúa siendo invariablemente alto entre los afromericanos y los hispanos, 14.5% y 12.3% respectivamente, frente a 8.6% de los blancos. En el caso particular de las mujeres que sostienen un hogar la desocupación subió casi un punto, ubicándose en 12.6%.
Es la cifra más elevada desde la recesión de 1982.
En Nevada, la desocupación entre los hispanos se ubica en 16.4% y en California 15.7%, debido fundamentalmente a la crisis de la construcción provocada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
La secretaria de Trabajo, Hilda Solís, cuyo departamento difundió los recientes datos estadísticos, dijo que estos muestran "la naturaleza de los problemas económicos que la Administración heredó". Agregó haber estado viajando por todo el país y conversado con gentes en distintas partes. "Obama y yo estamos muy conscientes de la adversidad que los trabajadores están atravesando y sus necesidades son la preocupación más importante de esta administración", declaró en un comunicado a propósito de las cifras de desempleo.
El jefe de la bancada demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo que a pesar de que la desocupación se atenuó, sigue vigente la necesidad de extender la ayuda al desempleo, y apuntó que el Congreso tendrá que discutir el asunto después de la vacación.
A principios de la semana, National Employment Law Project (NELP) reveló que si el gobierno no extiende el financiamiento al programa nacional de desempleo, medio millón de desocupados quedarán abandonados a su suerte en septiembre, y 1.5 millones a finales del año.
A pesar de estos matices, Dean Baker, codirector del Centro de Investigaciones sobre Economía y Políticas Públicas (CEPR), dijo que los números del reporte oficial sobre desempleo se pueden interpretar como "buenas noticias".
"El estímulo ha funcionado para estabilizar la economía y detener su caída libre", dijo, advirtiendo que si no se aplican algún nuevo estímulo, el desempleo continuará siendo "excesivo".
Si se juzga por el éxito de otro programa de la Administración, el de ofrecer dinero a los automovilistas por sus cacharros para que puedan adquirir un vehículo nuevo con mayor eficiencia de combustible, se podría agregar que con el debido estímulo, los consumidores responden.
Mas de 185,000 vehículos nuevos se han vendido desde que se empezó a aplicar el programa y el jueves, el Senado aprobó otros 2,000 millones de dólares, suficientes para mantenerlo funcionando hasta el Día del Trabajo.
Esta semana, la cadena de tiendas Kohl’s anunció que va a contratar 4,200 nuevas personas en California para dotar de personal las 30 tiendas que tiene pensado abrir este año. Forever 21 y Walmart también tienen planes de expansión en el estado para este año.
Esta última planea dar empleo a 22,000 personas en todo el país (mil tan sólo en California), antes de que termine el año.
"En estos tiempos difíciles, nos enorgullece crear buenos empleos para miles de trabajadores este año", dijo Eduardo Castro-Wright, vicepresidente de la corporación.