Aunque el desempleo bajó en julio, en Nevada la desocupación entre los hispanos se ubica en 16.4% y en California 15.7%. (FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión)
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"No se puede argumentar que el estímulo no haya logrado nada, pero ciertamente los resultados no corresponden al dinero que hemos metido en ello", declaró Douglas Holtz-Eakin, ex asesor económico del senador John McCain.

Wall Street en cambio recibió la noticia con una subida de 113 puntos en el índice Dow Jones, lo que le permitió recobrarse de las caídas sufridas a lo largo de la semana, mientras que el dolar se recuperó frente al euro y al yen.

Obama aprovechó la oportunidad para declarar que para que el país siga avanzando no puede apostarle a un modelo basado en la voracidad insaciable y la aplicación expoliadora de tasas de interés, y que tampoco se puede aceptar que los crecientes costos de la atención médica-hospitalaria que sólo benefician a unos, asfixien su progreso económico.

El Instituto de Políticas Económicas (EPI) convino en que el descenso del desempleo fue un efecto del paquete de estímulo económico de la Administración. Según sus estimaciones, esta iniciativa, conocida por las siglas ARRA, subió significativamente el perfil del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo tercio del año, lo que condujo a crear —o preservar— alrededor de 700 mil empleos.

Pero Heidi Shierholz, economista del EPI, también hizo ver que la erosión de empleos siguió siendo alta en julio, y que el país necesitará abrir 9.1 millones de plazas adicionales para recuperar los niveles que tenía antes de que se declarara la recesión.

"Se necesitan políticas adicionales de intervención [federal] para generar trabajos y proveer alivio. De otra manera, la pérdida de empleo puede frenar la recuperación", dijo Shierholz.

La economista morigeró el entusiasmo suscitado por el informe laboral, haciendo ver que un factor que sin duda contribuyó a bajar la tasa de desempleo en julio fue la reducción de la fuerza laboral en 422,000 trabajadores.