Aunque el desempleo bajó en julio, en Nevada la desocupación entre los hispanos se ubica en 16.4% y en California 15.7%. (FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión)
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La recesión más prolongada y corrosiva de los últimos 80 años ofreció un respiro en julio, precisamente cuando estaba a punto de cumplir 20 meses de duración.

De acuerdo con un esperado informe del gobierno divulgado ayer, el país perdió únicamente 247,000 empleos en julio, mucho menos que el mes anterior, lo que redujo la tasa de desocupación de 9.5% a 9.4%.

Es la primera vez que este valor cae desde abril de 2008, lo que parece indicar que la desaparición de empleos está perdiendo fuerza.

En el caso de sectores económicos como la manufactura y las finanzas, el ritmo de eliminación de plazas se redujo notablemente, pasando de 131,000 a 52,000 en el primer renglón, hizo ver la Asociación Nacional de Banqueros (ABA).

La noticia de la reducción del desempleo se convirtió en un espaldarazo político al programa de estímulo económico del presidente Barack Obama, una terapia de choque de 870,000 millones de dólares en fondos federales para alentar la creación de empleos y estimular el consumo interno.

Obama aseguró que el informe de desempleo confirma que el país "marcha en la dirección correcta" y que "lo peor ha quedado atrás".

"Aunque se perdieron 247,000 empleos en julio, esto representa 200,000 empleos menos de los que se perdieron en junio, y mucho menos que los 700,000 mensuales que estaban desapareciendo al empezar el año".

El Presidente dijo que las políticas aplicadas por su administración han dado por resultado el repunte de los mercados financieros y la recuperación del valor de las cuentas 401k, de las que dependen millones de estadounidenses para su retiro.

El Partido Republicano, en cambio, no veía mucho que celebrar ante la noticia.