Fotografía de archivo del 25 de agosto de 2008 que muestra al senador estadounidense Edward Kennedy durante la Convención Nacional Demócrata, en Denver. (FOTO: EFE/Tannen Maury)
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WASHINGTON, D.C.- Una leve sonrisa y un gesto de nostalgia acompañan los recuerdos de diversas figuras, cuando se habla del senador Ted Kennedy.

No es para menos. Washington entero está de duelo, mientras la comunidad hispana en particular ha perdido a uno de los grandes defensores de la reforma migratoria.

 Ahora habrá que esperar y ver cómo ésta, una de las batallas inconclusas del llamado León del Senado, llega a su fin.

Hay consenso, como pocas veces. “Ted Kennedy fue uno de los senadores más cercanos a la comunidad hispana” y más enfáticos a la hora de levantar su voz para decir “que el sistema actual está quebrado”. Una frase que ocupó en varios de sus discursos públicos.

"Nuestros valores se manchan cuando permitimos que 12 millones de personas vivan bajo las sombras del abuso como inmigrantes indocumentados", dijo en el 2007, mientras defendía la propuesta de reforma que finalmente fue derrotada en el Capitolio.

Hoy, en el día de su fallecimiento, varios políticos y líderes comunitarios lo recuerdan con cariño, y por qué no decirlo, admiración. Después de 47 años trabajando en la Cámara Alta las memorias parecen ser muchas.

“En el momento en que se paró en el escenario y le habló a la gente, con palabras en español. La forma en que el público respondía y él a su vez se conectaba con ellos, fue extraordinaria, electrizante”, recuerda Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, rememorando el discurso que el senador demócrata dio en Washington durante el 2007.

Hoy sin embargo, el silencio de Kennedy se ha traducido en las palabras de muchos, que simplemente han querido darle las gracias.  “Fue un gran honor para mí trabajar junto a Ted Kennedy. Era un amigo, un modelo a seguir como funcionario público y un ícono estadounidense”, declaró el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid.