José Miguel Insulza (der.) a su arribo a Tegucigalpa, Honduras. [Foto: EFE]
1/2

La mayoría de los países del mundo ha dado su respaldo a Zelaya después de varias reuniones regionales.

El lunes se reunieron líderes latinoamericanos en Nicaragua, donde se tomaron algunas medidas, incluida la determinación de Guatemala, Nicaragua y El Salvador de cerrar sus fronteras terrestres por 48 horas, que ya se cumplieron y comenzó a provocar diferencias de opinión.

El ministro costarricense de Comercio Exterior, Marco Vinicio Ruiz, dijo ayer que el cierre de fronteras no se debería de repetir por el bien de la integración centroamericana.

"No apoyamos lo sucedido en Honduras; un golpe de Estado nunca es la solución a los problemas, no obstante lo que condenamos es mezclar un problema político con el libre comercio que se vive en la región", señaló en rueda de prensa.

Mientras, la ministra de Finanzas del gobierno derrocado, Rebeca Santos, dijo en Chile que el golpe de Estado ya ha dañado la economía hondureña, con la decisión de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo de congelar recursos por entre 300 y 450 millones de dólares, lo cual se podría traducir en más pobreza y una profundización de los efectos de la crisis internacional.