José Miguel Insulza (der.) a su arribo a Tegucigalpa, Honduras. [Foto: EFE]
1/2

El presidente nicaragüense Daniel Ortega dijo que habló con Zelaya, quien le comentó que el domingo regresaría a Honduras, una vez que Insulza haya presentado un informe sobre su visita a Tegucigalpa.

Miles de simpatizantes de Zelaya marcharon para pedir el retorno del mandatario depuesto, mientras alzaban pancartas con leyendas como "No al golpe, sí a la paz" y "queremos que regrese el legítimo presidente", al tiempo que gritaban consignas como "¡El pueblo, arrecho, exige su derecho!".

En tanto, otros miles más de seguidores de Micheletti se congregaron fuera de la casa presidencial, desde donde el mandatario designado les pidió "decirle al mundo que aquí no hubo golpe de Estado".

Entre gritos de apoyo, le dio la bienvenida a Insulza y le envió un mensaje: "Somos pacíficos, venga a enterarse de lo que aquí pasa".

Insulza había dicho el jueves que llegaría a Honduras a hacer todo lo posible, aunque advirtió que "será muy difícil cambiar las cosas en un par de días".

A su vez, Micheletti dijo no tener "ninguna objeción" en adelantar las elecciones generales de noviembre como una salida a la crisis que enfrenta Honduras por el derrocamiento de Zelaya.

El mandatario derrocado ha sido advertido que de pisar suelo hondureño será detenido de inmediato para ser juzgado por varios delitos, como traición a la patria, atentar contra la forma de gobierno democrático, abuso de autoridad, usurpación de funciones públicas y desobediencia a la Constitución.

Mientras, la Interpol aseguró ayer que no ha recibido en sus oficinas centrales de Francia alguna solicitud con el objetivo de la detención de Zelaya, como afirmó esta semana la fiscalía hondureña.

La Interpol señaló, además, que está impedida de publicar notificaciones para aprehender a algún mandatario, salvo que sea a petición de un tribunal internacional.