Nueva York/EFE — El estadounidense Bernard Madoff fue condenado ayer a 150 años de prisión por haber montado y mantenido por décadas una de las mayores estafas financieras de la historia.
“Tenemos que mandar el mensaje más duro posible. Los símbolos son importantes en las sentencias”, indicó el juez federal Denny Chin, al anunciar la sentencia establecida contra el inversor de 71 años, la máxima que se le podía imponer por los once delitos imputados.
El juez argumentó que las sentencias también tienen que cumplir su labor de disuadir a potenciales delincuentes y que, dada la magnitud de este caso, la pena debía ser “ejemplar”.
“Se debe transmitir el mensaje de que los delitos del señor Madoff fueron extraordinariamente malévolos y que este tipo de manipulación del sistema no es un simple delito sin derramamiento de sangre que se queda sobre el papel, sino que conlleva también impresionantes penas”, argumentó el juez.
Minutos antes de conocer la sentencia, Madoff se dirigió a las víctimas del fraude que acudieron al Tribunal Federal de Manhattan y les pidió perdón, aunque reconoció que ello “no ayuda mucho”.
“Cometí un terrible error. No puedo pedir perdón por mi comportamiento. ¿Cómo pide perdón quien ha engañado a quien ha sido su esposa durante 50 años? ¿Cómo pide perdón quien ha engañado a cientos de empleados?”, dijo.
Madoff, que fue presidente del Nasdaq y uno de los más reputados asesores de inversión de EE.UU., estaba acusado de once delitos, entre ellos fraude, blanqueo de dinero, perjurio y robo, de los que se declaró culpable el pasado marzo para evitar un juicio ante un gran jurado.
Gran parte de las miles de víctimas reclamaban que se impusiera la pena máxima, pero el departamento federal de libertad condicional había recomendado que fuera de 50 años de prisión.
Durante su intervención, el abogado de Madoff, Ira Sorkin, pidió clemencia al juez y trató de conseguir una pena de 12 años de prisión, defendiendo, entre otros argumentos, que la esperanza de vida de Madoff es ya solo de 13 años.
“Esta es una tragedia a todos los niveles”, reconoció Sorkin, quien, aún así, insistió durante la vista en que el dinero estafado se utilizará para indemnizar a las víctimas y recordó que “una de las magnificencias de nuestro sistema judicial es que no buscamos el ojo por ojo”.
Durante la vista, algunas de las víctimas del inversor tomaron la palabra para ofrecer dramáticos testimonios como el de una mujer que dijo haber pasado de tener una vida acomodada a “vivir de los cupones de descuento, recoger latas de refrescos, hacer la colada en el lavabo y sentir miedo constantemente.
El público que abarrotó la sala del juez Chin recibió con aplausos la sentencia.