Álvaro Uribe y Barack Obama comparten un momento jocoso en su encuentro de ayer en la Casa Blanca.[Foto: EFE]
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WASHINGTON, D.C. (EFE).— La reunión ayer entre el presidente Barack Obama, y su colega colombiano, Álvaro Uribe, se desarrolló a la sombra del golpe militar en Honduras, que el líder estadounidense definió como "no legal".

Ambos mandatarios se reunieron ayer durante más de una hora en el Despacho Oval, primero a solas y después junto a sus equipos de asesores.

En el encuentro, además de la situación en Honduras, abordaron asuntos como el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países, que está pendiente de la ratificación en el Congreso de Estados Unidos, o la lucha contra el narcotráfico.

Al término de la reunión, ambos mandatarios se mostraron muy firmes a la hora de condenar el golpe militar perpetrado el domingo en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya.

Según Obama, el éxito de este "golpe de Estado" sentaría "un terrible precedente"para la región latinoamericana, que ha registrado "tremendos progresos" democráticos en los últimos 20 años.

"No queremos regresar a un pasado oscuro" en el que las asonadas eran frecuentes, dijo Obama.

"Siempre queremos estar del lado de la democracia", aseguró el mandatario estadounidense, que prometió que Washington colaborará con la Organización de Estados Americanos (OEA) y la comunidad internacional "para ver"si se puede "resolver esto de manera pacífica".

Por su parte, el presidente colombiano expresó también su condena al golpe, precipitado después de que Zelaya pretendiera celebrar una consulta para dar inicio a un proceso de reforma constitucional el domingo.

Algo que, según sus críticos, buscaba abrir el camino para un segundo mandato que la Carta Magna hondureña prohíbe en la actualidad.

Ante la posibilidad de una reforma constitucional en Colombia para un hipotético tercer mandato de Uribe, el mandatario de este país aseguró a los medios que "las instituciones son completamente sólidas" en su país.