Sonia Sotomayor se trasladará a Washington la próxima semana para sostener reuniones con senadores. Foto: AP.
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WASHINGTON/la opinion — De ser confirmada en el Senado, Sonia Sotomayor subirá los escalones de mármol de la Corte Suprema, lista para conocer y formar parte del exclusivo mundo del poder judicial estadounidense. Un escenario familiar para la jueza, pero diferente si se vive desde adentro.

Probablemente el 5 de octubre, si las estimaciones de la Casa Blanca son correctas, Sonia Sotomayor llegará a la Corte Suprema y entrará a la exclusiva cámara que se le asignará en el segundo piso del edificio. Ahí es probable que reciba las efusivas felicitaciones de su equipo más cercano, que estará compuesto por dos secretarias, hasta cuatro actuarios judiciales y un asistente personal.

Tras esto, se preparará para su ceremonia privada de investidura. Con el traje negro que caracteriza a los jueces del máximo tribunal, Sotomayor entrará a la sala principal de la corte, que tiene como centro un estrado de nueve lugares para los jueces.

En el salón adornado con una alfombra roja y azul, cortinas rojas de terciopelo y construido con enormes pilares de mármol ubicados al centro y los costados, la prensa la observará desde el ala izquierda; su familia la aplaudirá desde el ala derecha y sus colegas abogados y el público en general la verán desde el centro.

Con la máxima formalidad y emoción que se da en este tipo de ocasiones, esta mujer hispana pronunciará las siguientes palabras.

“Yo Sonia Sotomayor, juro solemnemente que administraré justicia sin importar a quién, con iguales derechos para ricos y para pobres, y que cumpliré fiel e imparcialmente todas las tareas asignadas que se me asignen como jueza de la Corte Suprema bajo la Constitución y leyes de los Estados Unidos. Entonces, que Dios me ayude”.