De izquierda a derecha: los soldados Jason Dean Hunt, Amy Krueger, Aaron Thomas Nemelka, Michael Pearson, Russell Seager y Francheska Vélez son algunas de las víctimas mortales tras la balacera del jueves. (FOTO: AP)
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Las causas de la tragedia dentro del fuerte militar aún están bajo investigación, pero se sabe que el Mayor Nidal Malik Hasan iba a ser enviado a Afganistán y había expresado molestia al respecto. En el caso de Orlando, Jason Rodríguez fue despedido de la empresa Reynolds, Smith and Hills Inc, ubicada en el edificio donde ocurrió el incidente.

Pero el despido ocurrió hace año y medio.

"Es posible que la situación desesperada ocurriera ahora, cuando se acaban los beneficios de desempleo, no encuentra trabajo, hay una desolación que no pudo manejar", dijo Fox.

Ron Williams, ex agente del Servicio Secreto estadounidense, ahora tiene una empresa (Talon Companies) que mitiga y previene situaciones de violencia en el trabajo. Para Williams, a la actual situación laboral insegura, la crisis económica pone un elemento adicional de presión en las personas.

"Estamos viendo un nivel altísimo de ansiedad laboral, económica, mucha rabia, mucho estrés", indicó Williams, quien también cree que este tipo de incidentes generan otros por copia o por imitación. "Mucha gente tiene altos niveles de estrés en este momento y la gente tiene que entender que cuando las personas externan rabia, hay que intervenir".

En el caso de Hasan, dijo Williams, "lo más probable es que vayamos a ver grandes demandas contra las Fuerzas Armadas, ya que parece que sabían que Hasan había estado escribiendo cosas que lo identificaban como un jihadista o radical islámico".

Faizan Haq, profesor de historia islámica de la Universidad de Bufalo, rechazó que el incidente fuera una razón para poner de nuevo al islamismo en tela de juicio, y dijo estar preocupado por caracterizaciones que está escuchando en los medios a raíz del incidente.