RODEADO DE SUS HERMANOS, Xavier habla sobre la separación de su madre. Ellos están en Los Ángeles y su madre, Leticia, en Tijuana. / La Opinión
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El Departamento de Seguridad Interna reportó que entre 1998 y 2007 fueron deportados 108,434 padres de familia, casi todos de origen mexicano.

Cruzar la frontera

Esta situación pudiera estar detrás del sorpresivo aumento de mujeres mexicanas que intentan cruzar la frontera, una cifra que en 2008 superó a la de los hombres con 364 mil mujeres emigrantes.

Empleada de una zapatería en la zona centro de Tijuana, María lleva meses esperando por sus tres hijos sin que nada pase. Ya no cree en las promesas y dice que tan pronto reúna el dinero para cubrir los honorarios del "coyote", se arriesgará nuevamente para cruzar la frontera y regresar con su familia.

"Cuando me dijeron que me iban a mandar a mis hijos me busqué una casita buena, pero nomás me dieron atole con el dedo", cuenta María, quien ahora vive en el barrio conocido como El Pato, un reino de pandillas y drogas.

"Aquí no pago mucho y tengo más chance de juntar para el pollero", comenta en tono decidido. Antes de que termine el año, volverá junto a ellos.

Habla Leticia

Sentada sobre una pequeña cama con colcha de dibujos animados y rodeada de juguetes infantiles que compra con la esperanza de que alguno de sus hijos juegue con ellos, Leticia habló con La Opinión sobre su relación con las drogas, un pasado que causó su primera expulsión del país.

En 1997, desesperada por la situación financiera, se dedicó a la venta de drogas, un delito que pagó con tres años tras las rejas.

Diez años después, por ese delito del que se creía libre, las autoridades federales encontraron que había violado la orden de deportación. Leticia salió expulsada.