El director general de extradiciones y asistencia jurídica de la PGR, Leopoldo Velarde, considera que el ser norteamericanos de origen mexicano influye en la decisión de los fugitivos de venir a este país.

"La gente piensa que estando en México con vínculos familiares, amigos o conocidos es más fácil esconderse", precisa en entrevista para explicar la reiterada presencia de apellidos de origen hispano en la lista.

A esta lógica recurrió Sergio Alfredo Gastélum, acusado de asesinar a una persona por ajuste de cuentas del crimen organizado en el condado de Solano, California.

Prófugo de la justicia y con familiares en el norteño estado mexicano de Sinaloa se refugió por dos años sin problemas en el caluroso y polvoroso poblado de Las Glorias, municipio de Guamúchil, hasta donde llegaron policías para capturarlo el pasado 19 de octubre.

Héctor Barrientos, perseguido en el estado de Nebraska por tráfico de cocaína, voló a la fronteriza Reynosa, Tamaulipas, donde tenía amigos y compañeros de negocios, para montar su escondrijo en un hotel durante 36 meses: la Policía Federal Ministerial lo aprehendió en el lugar el 15 de junio de este año.

Las autoridades destacan que además de los lazos hay otras características de peso para que los ciudadanos de EEUU consideren a México como el sitio ideal para escapar: desde el ingreso sin visa, la cercanía geográfica, la hospitalidad de la gente y la imagen de en México no opera la justicia.

"Hace muchos años la corrupción y el mal sistema de impartición de justicia provocaba que mucha gente pudiera vivir en la impunidad, pero con los años lo hemos podido superar", afirma Velarde. "Es por eso que el gobierno de EEUU ahora nos comparte información al respecto".